martes, 30 de septiembre de 2008

Ruido de sables


Cuando era joven se acuñó una frase que se usó hasta el abuso en la época de la transición. Es la que encabeza esta página. Se usaba como una metáfora para decir que en los cuarteles había un cierto descontento con la situación político-económico-social que se desarrollaba en España, y hacía referencia al ruido que hacían los sables al salir de sus vainas. Era como el prólogo de los cuartelazos, aquellos pronunciamientos militares que tanto asustaban por entonces. Estaba demasiado reciente la dictadura de Franco. Ese término, por extensión, se empezó a aplicar a todo rún rún que significara descontento o bronca en ciernes.
De una temporada para aquí no paro de escucharlo en todas partes en mi entorno: en mi empresa, entre mis amigos, pero sobre todo, en mi cabeza.
Presiento que me acerco a otra encrucijada en mi vida, de esas en las que los caminos están sumidos en una densa bruma de las que siempre esperas que salga o bien el monstruo deforme y terrible o bien el asesino despiadado, pero jamás nada bueno. Lo cierto es que no sé si me quedan suficientes fuerzas para enfrentarme a ella.
Una época de fuertes cambios se acerca. Unos cambios que no solo me afectarán a mi, claro está, pero que sin duda me afectarán en gran medida a mí y a mi manera de vivir, porque es la propia vida la que cambiará radicalmente. Sólo espero que pueda consolidar lo que estoy creando en vez de que acabe destruido, porque aunque de ilusiones vaya bien y de imaginación para idear estrategias aún mejor, la verdad es que de fuerzas ya flaqueo.

1 comentario:

Jorge Muzam dijo...

Ya es posible intuir aquí lo que aparece expuesto algo más explícitamente en tus últimos post del 2010, amigo Jesús. Algo doloroso te aqueja, algo que hace bajar la neblina en tu horizonte. Sólo espero que todo eso sea solucionable. Siempre cuenta conmigo, como un hermano.

Lo del ruido de sables ha sido también muy utilizado por acá, para referirse a las recurrentes bravuconadas de los milicos y sobretodo de los grandes propietarios que los necesitan como perros de presa para que les cuiden sus feudos.

La calidad de tu pluma siempre ha sido muy alta mi amigo. Mis más sinceras felicitaciones.

Un fuerte abrazo.