lunes, 24 de agosto de 2009

Centavos



Esta mañana leí en Expansión, en la columna "Historias de Nueva York" de Genma Martínez, un artículo llamado "El renacimiento del céntimo de Dolar". La verdad es que Expansión no es precisamente un periódico que pudiéramos definir como entretenido o anecdótico. Lo leo porque, aunque en año sabático, considero que debo estar en contacto, aunque sea sólo a través de la prensa, con lo que ocurre en el mundillo de mi actividad. Sin embargo he de reconocer que este artículo me entretuvo y me hizo pensar en cómo la crisis hace que cambiemos de hábitos y en cómo las cosas más absurdas e impensadas hace que las empresas ganen dinerales. Un ejemplo: los centavos de dolar.
Durante los tiempos de bonanza la gente desprecia los centavos de dolar. Los abandona intencionadamente en los supermercados. De hecho, los monederos automáticos de las máquinas no los aceptan. Sin embargo, la Casa de la Moneda -según dicho artículo- fabrica mil centavos por segundo. ¡Y eso que fabricar cada centavo les cuesta 1,70 centavo de dolar! ¿Absurdo? Puede ser. Pero cada vez que se propone una ley que los retire de circulación, los lobbys de los productores del zinc y del cobre, los metales con los que se fabrican, las ONG's, las auténticas beneficiarias de los mismos, ya que ellas reciben la "calderilla"· de los estadounidenses (¡se calcula en más de 200.000.000 de dólares el último año, en centavos!), y las asociaciones de consumidores se niegan a ello. Estas últimas por miedo a que al desaparecer el centavo, los precios se redondeen a los cinco centavos.
Sin embargo, en estos dos últimos años, los centavos han vuelto a ser piezas apreciadas en la economía americana. De tal manera que las máquinas que cuentan monedas han aumentado su venta e instalación un 42% y sus beneficios un 65% lo que equivale a 8.900.000.- Dólares en el 2.008.- y su valor en bolsa se ha disparado hasta los 928.000.000.- de Dólares. No está mal para una empresa que se dedica a fabricar máquinas que cuentan monedas que no sirve para pagar nada. Al menos hasta ahora.
Porque ante la bajada prevista del consumo, empresas de primer nivel han lanzado campañas para incentivarlo poniendo artículos a un precio simbólico: 1 centavo. Así, por ese precio puede comprar libretas, lápices, gomas, y un sin fin de artículos que servirán de ganchos para que los compradores acudan en masa a dejar sus centavos...y sus dólares en los centros comerciales y así reactiva la maltrecha economía americana.

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