miércoles, 2 de septiembre de 2009

¿Noticias? 2ª parte



Volviendo sobre lo que escribía ayer acerca de las noticias que nos brinda la televisión, si por casualidad alguien hubiera tenido un coma en 1991 y se hubiera despertado ahora, al poner la tv, salvo por pocos detalles, no hubiera sido consciente del paso del tiempo. En ese momento había una guerra entre USA e Irak, ahora los EEUU están combatiendo en Irak de nuevo. Más ejemplos; tasa del paro del 91: 16%, tasa de paro de la actualidad: 15%. Vamos a los deportes. 1991, el Barça campeón de liga y el Real Madrid, sub-campeón. 2009, el Barça campeón de liga, no hace falta que diga quién es el sub-campeón, ¿verdad? En 1991, Belén Esteban salía en la tele a cada momento, en el 2009, no hay forma de ver la tele sin ver a Belén Esteban. En cuanto a política nacional, el PSOE gobernaba y el PP, en la oposición, lo acosaba a diario acusándolo de usar a la policía para acabar con sus enemigos y de robar dinero para financiarse.
ETA ponía bombas, llegaban pateras con emigrantes irregulares, los lunes seguían llenos de cifras de muertos en la carretera, la tele con cortes por publicidad y poniendo películas malas malísimas... exactamente igual que ahora. ¿Dónde está la diferencia? Es más, si le ponen la noticia de Obama en la Casa Blanca, capaz es de creer, el pobre, de que está viendo una teleserie de ficción o algo parecido. Visto lo visto, le será más sencillo pensar eso que creer que un señor negro -¡huy, perdón, afroamericano!- con un segundo nombre como Hussein, esté al frente del país más poderoso del mundo y llevando las riendas de todas sus instituciones.
Pero no siempre fue así. Aunque les cueste creerlo. Hubo una vez en que oíamos las noticias, leíamos los periódicos y veíamos los telediarios con interés, casi con avaricia. Salíamos de un largísimo periodo donde todas las noticias se fabricaban dirigidas por el Estado. Había una censura previa y España y los españoles, una vez desaparecida ésta y la dictadura que la propició, ya en plena transición, estaba hambrienta. Hambrienta de libertad, si, pero también hambrienta de información. Y esa época dio a luz una gran cantidad de periodistas que marcaron un nuevo estilo y crearon escuela. Pasamos de ver al Generalísimo, que Dios tenga en su Gloria -y no lo deje salir de allí- inaugurando pantano tras pantano (yo la verdad, siempre creí que era el mismo que inauguraba una y otra vez, pero bueno), a ver a sindicalistas y políticos, manifestaciones -¡y sin grises dando palos!-, huelgas, ¡HUELGAS!, secuestros de ETA, secuestros del GRAPO, mítines políticos...Dios, si es que parecía que, de repente, vivíamos en otro país.
Sin embargo, hoy en día, ¿qué incentivo tiene ver las noticias? Si es que para vender los periódicos, éstos tienen que regalar las cosas más dispares, desde CDs de música clásica, DVDs de películas, libros, cuberterías, vajillas, microondas, belenes, abanicos o pareos de playa.
En fin, me perdonarán que termine ya -o tal vez lo agradecerán- pero es que si llego tarde al kiosco, me quedo sin el periódico y hoy regalan un DVD de cine alemán y un libro de Sudokus.

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