jueves, 27 de agosto de 2009

Vale Tudo



Hace años, cuando estaba obsesionado con las artes marciales, las técnicas de defensa personal y toda la parafernalia que rodea ese mundo, conocí un "deporte" que llegaba a España. Me pareció el deporte de contacto definitivo y total. Se llamaba Vale Tudo, y su nombre ya era toda una declaración de intenciones y de principios, así como el resumen de todas las reglas en una: valía todo -o casi- para ganar. Sólo estaba prohibido morder y meter los dedos en los ojos, el resto estaba permito. El único objetivo era ganar como fuera y lo más rápido posible.
Siempre había oído que en la guerra, como en el amor, todo valía, pero, sinceramente, creía que era una frase hecha como aquella de "contigo, pan y cebolla" o "mira con quién andas y te diré quién eres". Frases que en su día, tal vez, tuvieron una razón de ser, pero que con el paso del tiempo, ésta se diluyó.
Sin embargo, hoy he leído parte del catálogo de abusos y torturas a los que los interrogadores de las CIA sometieron a los detenidos sospechosos de pertenecer a Al Qaeda. Hay que reseñar aquí que, para estos señores, sospechosos son casi todos los que se arrodillan hacia la Meca, no se llaman John o Bill, no comen en un Burger King y/o no saben de memoria los ganadores de las quince últimas superbowls. ¡¿Qué buen patriota no conoce ese dato, o no tiene esos hábitos, por Dios (el que bendice a América, claro)?!
Como decía, en ese catálogo, como en el del Corte Inglés, hay para escoger. Tenemos torturas físicas, psicológicas, humillaciones...
Hay desde amenazar al prisionero con usar contra él un taladro cuando estaba encapuchado y no podía ver, solo oír el terrible ruido del mismo, fingir ejecuciones en la celda de al lado -con muerto de mentira incluido, que Hollywood enseña mucho- donde estaba su compañero, forzar al prisionero a llevar sólo un pañal durante días -el mismo pañal, claro- y así las llagas lo harían mas "locuaz", arrastrarlo desnudo por el suelo de cemento del patio y luego "lavarlo" durante 15 minutos con agua extremadamente caliente y frotándole la piel con un cepillo de púas metálicas para "exfoliarle". (Seguro que ese "tratamiento de belleza" no se usa habitualmente en los balnearios de lujo)
Contra un preso en concreto se usó una técnica que es hundir la cabeza del mismo en una bañera hasta el límite del ahogamiento...163 veces. Claro que no todas el mismo día. ¡Faltaría más! A otro en cambio, "sólo" le insuflaron durante cinco minutos seguidos, y sin parar, el humo de un cigarro puro en los ojos, la nariz y la boca. ¿Saben qué? Según el informe, esta técnica se reveló como una de las más efectivas, logrando que el prisionero se derumbara antes por asfixia. Y además, barata, tú, que el puro no hace falta que sea un Montecristo. Luego está las clásicas de colgar al prisionero de las axilas mientras tiene las manos esposadas y atadas a la cintura... ¡Bah, tonterías! O la otra de amenazar con violar a su madre o matar a sus hijos. Lo único es que, claro, como no estaban en la bendita y sagrada América (que Dios bendiga, claro) era muy probable que su madre y sus hijos estuvieran en la celda de al lado, así que no era cuestión de tomárselo a broma. Y como los EEUU siempre llegan al mismo acuerdo con los países donde se instalan o instalan bases conjuntas: tanto su personal militar como civil está protegido como si fuera diplomático, así que NADA de lo que haga puede reclamársele judicialmente. ¿Lo he dicho ya? ¡Que Dios bendiga a América!
A esta altura, hay una cosa que me pregunto. Iba a decir que me tortura, pero me parece de mal gusto. ¿Qué clase de ser humano se dedica a inventar técnicas y sistemas para torturar a otro? ¿Quién puede hacer de su oficio el daño de otro hombre o mujer? ¿Qué clase de tara debe traer de fábrica? Porque a mí me cuesta creer que alguien sano pueda hacer eso.
Aunque en la guerra valga todo.

lunes, 24 de agosto de 2009

Centavos



Esta mañana leí en Expansión, en la columna "Historias de Nueva York" de Genma Martínez, un artículo llamado "El renacimiento del céntimo de Dolar". La verdad es que Expansión no es precisamente un periódico que pudiéramos definir como entretenido o anecdótico. Lo leo porque, aunque en año sabático, considero que debo estar en contacto, aunque sea sólo a través de la prensa, con lo que ocurre en el mundillo de mi actividad. Sin embargo he de reconocer que este artículo me entretuvo y me hizo pensar en cómo la crisis hace que cambiemos de hábitos y en cómo las cosas más absurdas e impensadas hace que las empresas ganen dinerales. Un ejemplo: los centavos de dolar.
Durante los tiempos de bonanza la gente desprecia los centavos de dolar. Los abandona intencionadamente en los supermercados. De hecho, los monederos automáticos de las máquinas no los aceptan. Sin embargo, la Casa de la Moneda -según dicho artículo- fabrica mil centavos por segundo. ¡Y eso que fabricar cada centavo les cuesta 1,70 centavo de dolar! ¿Absurdo? Puede ser. Pero cada vez que se propone una ley que los retire de circulación, los lobbys de los productores del zinc y del cobre, los metales con los que se fabrican, las ONG's, las auténticas beneficiarias de los mismos, ya que ellas reciben la "calderilla"· de los estadounidenses (¡se calcula en más de 200.000.000 de dólares el último año, en centavos!), y las asociaciones de consumidores se niegan a ello. Estas últimas por miedo a que al desaparecer el centavo, los precios se redondeen a los cinco centavos.
Sin embargo, en estos dos últimos años, los centavos han vuelto a ser piezas apreciadas en la economía americana. De tal manera que las máquinas que cuentan monedas han aumentado su venta e instalación un 42% y sus beneficios un 65% lo que equivale a 8.900.000.- Dólares en el 2.008.- y su valor en bolsa se ha disparado hasta los 928.000.000.- de Dólares. No está mal para una empresa que se dedica a fabricar máquinas que cuentan monedas que no sirve para pagar nada. Al menos hasta ahora.
Porque ante la bajada prevista del consumo, empresas de primer nivel han lanzado campañas para incentivarlo poniendo artículos a un precio simbólico: 1 centavo. Así, por ese precio puede comprar libretas, lápices, gomas, y un sin fin de artículos que servirán de ganchos para que los compradores acudan en masa a dejar sus centavos...y sus dólares en los centros comerciales y así reactiva la maltrecha economía americana.

sábado, 22 de agosto de 2009

Noches boomerang




De repente volvieron las noches interminables llenas de insoportables dolores, de insufribles pesadillas, de vueltas y vueltas en una cama ardiente que parece hecha para torturarte en vez de para el descanso, de horas eternas que nunca acaban por pasar. Sinceramente, pensaba que iba superándolas poco a poco, pero no. El dolor y el miedo son compañeros de viaje demasiado fieles.
Ya no sé qué hacer.
La noche dura tanto...

domingo, 16 de agosto de 2009

Del hierbahuerto y la fortuna.



Hoy me he dado cuenta de que, a pesar de todo lo que está ocurriendo en mi vida; la enfermedad que, día a día, va mermándome paulatínamente; de la nefasta situación económico laboral o laboral y económica, que aún no tengo claro si primero fue el huevo o la gallina; del más que incierto futuro, que se acerroja en vez de abrise, ante mí. Como digo, a pesar de todo ello, hoy me he dado cuenta de que soy un hombre muy afortunado. 
Cierto, jamás me he ganado nada que pase de los 90 euros en ningún juego, ni tampoco he ganado ningún sorteo de nada en mi vida, pero insisto en lo afortunado que soy, o por lo menos así es como me siento.
La razón es complicada de explicar. Como todo lo que atañe a los sentimientos y no a la razón, tratar de razonar sobre ello, aparte de ser una tarea ardua de por sí, se me antoja, ya de entrada, tiempo perdido. Los sentimientos hay que vivirlos. Si es posible, apasionadamente. Como si la vida se fuera a acabar en el día de hoy, porque tal vez sea así. Y si no lo es, siempre es mejor vivir con intensidad las cosas que acalambrado por la apatía.
Yo sé mucho de eso, de vivir acalambrado por el miedo, la apatía y el nihilismo vital. El leitmotiv de mi vida fue, durante muchos años, actuar como gregario ante lo establecido como políticamente correcto, ser alguien de "perfil bajo". Una de mis frases favoritas y que ponía como ejemplo a cada momento, era que el hierbahuerto era una planta de lo más humilde, pero que cuando la estrujabas o pisabas, su olor era tan intenso que no puedes dejar de percibirlo. El miedo a ser llevaba aparejado el miedo a sentir, de manera que el mismo cerco que acorralaba mi yo, acorralaba también a lo que yo podría sentir. Pero un día, si tienes suerte, descubres que el servilismo no tiene más recompensa que la de convertirte en sirviente y no en servicial, y ante ese panorama, lo mejor que se puede hacer es dar un giro de timón y coger un nuevo rumbo para reciclarte y recrearlo todo. Eso si tienes suerte.
Y yo -¿lo he dicho ya?- soy una persona muy afortunada.










viernes, 7 de agosto de 2009

Redes Sociales



Hace unos días me afilié a Facebook. La verdad es que me sentí bastante extraño haciéndolo. Algo así como un traidor a mis principios. Y en el fondo, así ha sido en cierta manera. Si no, ¿díganme qué hace una persona tan asocial como yo perteneciendo a una red social? Es todo muy raro. Todo está lleno de rituales, de cosas que hay que hacer, de pasos que dar, que al final me siento prisionero de todo un sistema de señales convencionales que ignoro y que, la verdad, no sé si me apetece aprender. Y se supone que esto debe ser algo "guay", pero....
Luego está lo de competir contigo mismo al principio, y con tus amigos luego, para ser el más popular de la red. ¿Cuántos amigos tengo? ¿Cuántos tiene fulanito, menganita o zulanito? ¡Y cómo coño consigue nadie tener 127 "amigos", por Dios! Si a mí, seis, me cuesta una barbaridad...
Bueno, voy a decir la verdad. Todo esto es un experimento sociológico. Quiero ver qué hace la gente, cómo se engancha, por qué tiene tanto éxito este tipo de redes y grupos frente al clásico y antiguo sistema de hacer -y mantener- una amistad y una conversación. De momento he de reconocer que estoy más perdido que los del avión ese de la serie de TV en la isla mágica.¡No me entero de nada! Ando con pies de plomo, porque no sé si se puede poner esto o aquello, si es correcto dejar tu opinión en el muro o si, por el contrario, si lo haces, acabas en el paredón. Si debes comentar tus fotos, las de tus amigos, la de los amigos de tus amigos o los comentarios de los amigos de tus amigos sobre las fotos tuyas...¡Un verdadero lío!
Y luego está lo de las galletas de la suerte. ¡Pero quién escribe los mensajes de esas puñeteras galletas! "Estás a punto de dar un cambio cuántico en tu vida" ¿Pero qué coño significa eso? ¿Y quién coño es tan retorcido como para escribir algo así, por Dios? En mi época, las galletas de la suerte ponía cosas como "La verdadera fortuna está en tu corazón" o "En el silencio de tu alma toca la orquesta de los dioses". Cosas chorras pero que no significaban nada y todos lo sabíamos. Pero lo del salto cuántico... ¡Eso es abusar! Y claro, abres otra a ver si ésta te aclara algo más, y todavía es peor: "Serás la fuente de una lluvia de revolucionarias y exitantes ideas" ¡Ya Dios mío, ahora sí que sí! Me rindo.
He de reconocer también que esto de Facebook, me preocupa un poco. Eso de tener fotos mías al alcance de la gente, aunque sean pocas y controladas, no me atrae mucho. Además, es la mejor manera que existe para que alguien te localice. Hombre, yo no es que me ande escondiendo de nadie, pero de ahí a que me exponga en un escaparate público va un largo trecho.
En fin, ya veremos en qué y cómo acaba todo esto.
A lo mejor, hasta es divertido y aprendo algo nuevo de mí en particular y del ser humano en general. Lo que es indudable es que, algo, aunque sea un poco, sí que engancha, ¿para qué negarlo?