jueves, 11 de marzo de 2010

Tercera Ley de Newton



"Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria"
 Corría el año 1.665 cuando Isaac Newton enunció su tercera Ley. En principio estaba destinada a comprender mejor la Física, pero la Historia nos ha demostrado que es útil para comprender lo que ocurre en casi todos los ámbitos de la vida, y si no, recuerden los atentados del 11-S, que provocaron las guerras de Afganistán e Irak, que a su vez provocaron los atendados del 11-M y del 7-J, en Madrid y Londres, que a su vez provocaron la caída de las Bolsa de todo el mundo y la Victoria del PSOE en España... y así suma y sigue.  Cada acción provoca una racción igual y contraria.
Desde la victoria de Barac Obama, el partido Republicano ha radicalizado su discurso obligado por grupos de extrema derecha como el Tea Party que preconiza la vuelta a los valores clásicos  cristianos y conservadores -racistas, por supuesto-  que regían en los EE.UU durante el S.XX. Especialmente durante la etapa de la Guerra Fría. Este discurso xenófobo, homófobo y ultra derechista viene a sumarse a otros de igual calado que están recorriendo de nuevo Europa estos días. Así, países como Holanda, Italia, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Polonia, Suiza, España o Austria -entre otros- han desarrollado leyes restrictivas con los extranjeros, especialmente con los musulmanes, y de caracter marcadamente nacionalista.
Por el otro lado, en países musulmanes como Pakistán, Nigeria, Irán, Egipto, Tanzania o Marruecos -también entre otros- surgen con fuerza grupos radicales religiosos que expulsan o asesinan a cristianos residentes en sus países, en clara minoría, acusándolos de proselitismo o de blasfemia; grupos que sirven de base para movimientos yihadistas y que presionan a sus respectivos gobiernos para que se distancien de occidente y vuelvan al redil de la ortodoxia islamista.
Ambas partes no dudan en recurrir a lo que sea para ganar adeptos para su causa. Utilizan un discurso populista, juegan con los miedos o las necesidades más íntimas de la gente, mienten, manipulan la realidad, traicionan, lo que sea. Son fieles seguidores de Goebells, el ministro de propaganda Nazi.
Les voy a poner un ejemplo. En Israel hay un partido político ultraortodoxo sefardí, el Shas. Su lider es Elí Yishai, y es ministro de Interior del gobierno de Netanyahu. Los dirigentes de este partido de corte nacionalista y ultra religioso, defensores convencidos del Eretz Yisrael, el Gran Israel,  y que afirman sin pudor que las fronteras del moderno Israel han de ser las que Dios -es suyo, claro- le dijo a Abraham y que se recogen en el Génesis y por lo tanto hay que expulsar a los palestinos de su tierra. Insisto, este señor es ministro -¡y de interior nada menos!- en el gobierno de Israel.
Aseguran estos señores que los terremotos y los desastres naturales que están ocurriendo son provocados por las relaciones entre homosexuales. Más aún, están convencidos, y así lo publican a los cuatro vientos, que el sida en Israel lo traen los inmigrantes. Para conseguir expulsar a los palestinos, torpedean cualquier iniciativa de acercamiento entre judíos y palestinos. La última acción que han acometido es la de construir 1.600 viviendas para nuevos colonos judíos en Cisjordania. Estos colonos tienen tanto peso en la sociedad hebrea que condicionan y coartan cualquier decisión de los gobiernos de Israel. Se puede pensar sin temor a equivocarse que son el verdadero gobierno de Israel en la sombra.
Ahora piensen un poco. ¿Se imaginan a los Srs. del Tea Party, con todo el poder que están acumulando en la sociedad norteamericana, apoyando en su cruzada contra los musulmanes a los Srs. del Sahs y con la connivencia de una Europa cada vez más racista? Y ahora imagínense a Siria,  Irán, Hamas y Hizzbula encabezando su particular cruzada contra Israel y arrastrando tras de sí a la comunidad musulmana radical del mundo.
¿Cómo acabaría ese choque? ¿Hasta dónde llegarían en su loca escalada de vilencia, terror y ambición?
Recuerden la 3º Ley de Newton...

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