lunes, 20 de septiembre de 2010

Marruecos: El lejano Poniente o la Tierra de Dios.

Hoy día 20 de septiembre de 2010 está previsto que se reúnan en Nueva York el presidente de España (que tal como pintan las cosas, deberíamos decir de las Españas, como en la época de Carlos III) y el Rey de Marruecos Mohamed VI. Como trasfondo, los recientes -y reiterados ya- encontronazos en la política exterior de ambos países debido a Ceuta y Melilla.
Sería conveniente hacer algo de historia. Irnos un poco hacia atrás en el tiempo para coger perspectiva que nos permita una visión más panorámica, menos focalizada del asunto y así poder tener un criterio más a la hora de poder crearnos una opinión sobre el mismo.
El Marruecos actual, como reino unificado, se debe al Mulay Muhamad al-Rashid bin Sharif, hijo del fundador de la dinastía Alauita, quien en 1670 se apodera más o menos de lo que hoy es el actual Marruecos. Aunque su autoridad efectiva se reducía a un tercio del país, quedando los otros dos tercios en manos de tribus nómadas o no sometidas a su poderío.
Algunos de sus sucesores abrieron Marruecos al comercio con occidente, sin embargo, el  Muley Abd el-Aziz Ibn el-Hassán quien reinó al final del SXIX y principios del XX, marcó la decadencia de la dinastía por su mala administración y por permitir que Marruecos se convirtiera en campo de batalla entre las aspiraciones imperialistas de las grandes potencias de la época, pasando por obra y gracia del tratado de Fez a ser protectorado francés  y español en 1912.
 Y aunque en teoría eso no le convertía en colonia, en la práctica ese fue el resultado real del tratado. La coalición Franco-española sofocó las revueltas con extrema dureza, llegando a usar armas químicas durante el desembarco de Alhucemas, incluso contra la población civil.
Es entre 1956 y 1961 cuando se produce el proceso de descolonización de Maruecos por parte de Francia y España, proclamándose el 3 de marzo de 1961 Hassan II Rey de Marruecos como soberano de un estado libre e independiente.
Sin embargo, los lazos de Marruecos con occidente no han sido siempre tan tormentosos. Marruecos fue uno de los primeros países en reconocer a los Estados Unidos como una nación independiente en el año 1777. El Tratado de Amistad Marroquí-americano es considerado como el más antiguo tratado no quebrado de los Estados Unidos. Firmado por John Adams y Thomas Jefferson, ha estado en continuo efecto desde 1783. De hecho, el consulado de Estados Unidos en Tánger es la primera propiedad que el gobierno norteamericano poseyó en el exterior. Quizás por esa razón, los actuales dirigentes no sienten especiales escrúpulos en colaborar activamente con la CIA y en cobrar un sustancioso estipendio de ella.
¿Pero qué pasa con Ceuta y Melilla?
Ceuta, después de siglos de azarosa vida y de pasar de mano en mano, el 21 de agosto de 1415, pasa voluntariamente a manos del rey de Portugal, y luego, tras la unión de Portugal y España y su posterior separación decide, de igual manera, seguir parteneciendo a la corona Española. Es decir, que 245 años antes de que existiera el primer y rudimentario reino de Marruecos, los habitantes de Ceuta ya habían decidido libremente a quién querían someterse.
Melilla, que era parte del Califato de Córdoba,  pertenece al Ducado de Medina Sidonia desde 1497 y a la Corona Española como tal, desde 1556. En el peor de los casos, 114 años antes de que existiera Marruecos y en el mejor 273.
Entonces, ¿por qué ese afán de decir que esas dos ciudades son parte del sagrado territorio Marroquí, si jamás lo fueron?
Pues supongo que son varias las razones.
La primera,  la imagen. Ciertamente, si miramos un mapa, tanto Ceuta como Melilla son como dos verrugas en su cara. La segunda, en la que tratan de justificar lo injustificable, la encontramos en la época de la colonización romana, cuando en los mapas del Imperio aparecía la provincia de Mauritania Tingitana (nada que ver con la Mauritania actual) y en ella aparece casi calcado lo que hoy se denomina el Gran Marruecos; ese sueño dorado de los monarcas alauitas. La tercera es la megalomanía de todos los monarcas, especialmente los musulmanes. Si en occidente los reyes lo eran por la gracia de Dios, en los países musulmanes lo son por herencia del Profeta. No hay Rey, Sultán o Emir que se precie que no descienda de manera directa del Profeta Mahoma. El Aluita no iba a ser menos. Por lo tanto consideran un deber sagrado incorporar todos los territorios que puedan a su fe; la única fe verdadera, claro.
Lo cierto es que el S. XXI ya se oyen voces que defienden que no tiene mucho sentido ni que Ceuta y Melilla sean españolas ni que Gibraltar sea británico, y que lo más lógico es que la ONU cree una comisión internacional para que esas plazas vayan a su dueño natural, es decir, Marruecos y España respectivamente. No sé que opinará de esto Gran Bretaña, pero no creo que se preocupe mucho. Si es la ONU la que ha de crear la comisión para solucionar esto, podemos esperar tranquilamente otros cinco siglos sin que pase nada.
Si no, ahí tienen el ejemplo del Sahara. LLevan más de 25 años a vueltas con un  referendum  de determinación y aún no ha sido capaz ni de elaborar unas listas del censo de votantes....
Así que supongo que Mohamed VI y José Luis Rodríguez Zapatero tomarán café, hablarán mucho de nada, firmarán una nota donde se prometerán amor y fidelidad eterna y cada uno se irá a su casa. Uno a tratar de capear el temporal político de las elecciones y el otro, a ver cómo puede sacar más réditos de la debilidad de su vecino del Norte.
Y en la ONU, ese reino encantado de fábulas sin fin, todos seguirán durmiendo el satisfecho sueño de los justos...Todos menos los pueblos que mueren de hambre o que sufren sojuzgados por otros pueblos de mayor capacidad armamentística o influyentes en ese cotarro de intereses no siempre confesados y casi nunca confesables.

2 comentarios:

Jorge Muzam dijo...

Un texto con sentido, controversial, irrespetuoso, iracundo, informado, que pone el dedo en varias llagas simultáneamente. Está claro que el paraíso no está ni de lejos en ninguno de los dos lados y que a Ceuta y Melilla más le valdría tener asegurado un pan perdurable que ser tironeado por banderas desgastadas.
La ONU y su sueño de los justos es una imagen certera e irrefutable.

Gracias por la información entregada. Ciertamente que confío mucho más en vuestra visión culta y universalista que en cegatones y torcidos manuales de historias nacionales.

El capítulo sobre los atropellos franco-españoles, creo que debería ser ahondado en nuevos textos. Imagino que, tal como sucede acá, ese tipo de sucesos se ocultan como vergonzosos silencios históricos.

Un fuerte abrazo, amigo Jesús.

Jesús Chamali dijo...

Es verdad que la Historia, como la alegría, va por barrios. En España, Muhamad Abdel Krim el Jattabi era un bandido del Rif, un insurrecto que se sublevó, y con él a las tribus bereberes, contra "la madre patria" España y que fue derrotado en la batalla del desembarco de Alhucemas.
Para Marruecos, es un héroe que aglutinó a su alrededor a las tribus descontentas con el abuso de la potencia colonizadora e invasora, España otra vez, y el primero - y único- en vencerla en África, ya que logró en 1921 crear la República independiente del Rif, en el norte de Marruecos, y que llegaba a la frontera con la actual Argelia.
¿Qué hicieron España y Francia? Comprar traidores que lo vendieron a los soldados Españoles una vez perdida la guerra. Abdel Krim, conocedor de la brutalidad de los españoles en su venganza, prefirió entregarse a los franceses, quienes lo exilian en la isla de Reunión.
Todos callan algo significativo en la vida de este hombre y es que no era ni el bandido inculto que España trata de vender ni el héroe romántico que Marruecos pretende:
Mohamad Abdel Krim estudió derecho islámico en la mezquita Qarawiyyin de Fez, y más adelante derecho en la Universidad de Salamanca, la de más prestigio en España. Sirvió a la administración colonial española como traductor y escribiente de árabe en la Oficina Central de Tropas y Asuntos Indígenas en Melilla, donde también trabajó para el periódico El Telegrama del Rif, en el que escribía un artículo diario en árabe. Es decir, su vida no era ni la de un bandido ni la de un héroe revolucionario, sino más bien la de un burgués acomodado. Lo que le lleva a encabezar ea revuelta es la rabia y el odio que crean un encarcelamiento injusto, pues lo mantienen dos años en la carcel a pesar de ser declarado inocente de los cargos de colaborar con los alemanes durante la I Guerra Mundial formulados contra él por Francia.
De hecho, su revuelta da paso al nacimiento de la Legión Española, cuerpo expedicinario creado a imagen de la Legión Extranjera Francesa, y que se cubrió de sangre -lo de la gloria mejor lo dejamos aparcado- en las guerras coloniales aficanas de España y en la Guerra Civil Española. Ese cuerpo era conocido por su desprecio a la vida, la propia y la ajena, y por su obediencia ciega a los mandos y su extrema ferocidad en el combate. Ellos se declaran herederos de los antiguos Tercios de Flandes.
Como tú bien sabes, Jorge, la historia es un enorme laberinto dende cuando nos metemos nunca sabemos la verdad de lo leemos ni siquiera lo que vamos a encontranos en ella.
¡Por eso me apasiona!
Desmontar mitos, mentiras historietas oficiales e interesadas es una labor que, aunque hago sólo para mí y mis amigos, me ayuda a no tomarme en serio nada de lo que me dicen o leo hasta no comprobar varias fuentes al mismo tiempo.
Sólo que hoy, con un mensaje tan "globalizado" y homogéneo, la labor se me antoja estéril.
Un gran abrazo lleno de profunda admiración por tu labor de historiador.