jueves, 2 de diciembre de 2010

¿Dura lex sed lex?

Dicen que la justicia es ciega. Yo no sabría decirlo, pero desde luego, lo que de seguro sé es que no es para nada equilibrada, a pesar de la famosa imagen de la balanza.
¿Qué hace que un acusado por posesión de narcóticos en Las Palmas (no hablamos de kilos, quede claro, ni de 20 gramos tampoco) lleve casi cuatro años en prisión preventiva pendiente de juicio y que otro acusado que iba bebido, conduciendo un coche sin seguro y sin carnet de conducir, que atropelló a una madre y su hijo y los mató, esté en la calle a espera de juicio también?
¿Es eso justicia? ¿Es más grave la posesión de droga, que además la policía no ha podido demostrar -hasta ahora- fuera de toda duda que sea del detenido y que éste lleva diciendo todo este tiempo que alguien dejó en su comercio, donde fue encontrada en un registro autorizado por un juez, que la muerte cierta de dos personas por un sujeto que cometió al menos cuatro delitos?
¿La justicia no debería ser igual para todos? ¿La pena de privación de libertad no debería ser un recurso basado en indicios probados y en relación a la gravedad del delito cometido? ¿Cuatro años en una cárcel esperando un juicio que a veces resulta con veredicto de inocencia no es un plazo excesivo e injusto?
Si esto es justicia ciega, quizás la justicia debiera abrir un poco más los ojos...y el corazón.

1 comentario:

Jorge Muzam dijo...

Arbitrarias, a ratos antojadizas, injustas, desbalanceadas, vergonzosas.

Tal como fueron ajusticiados personas inocentes como Ethel y Julius Rosenberg o Sacco y Vanzetti, otros verdaderos criminales como Pinochet o el mismo Franco gozaron hasta sus últimos días del luminoso sol de la impunidad.