miércoles, 8 de diciembre de 2010

Ejercicio moderado

Desde que hemos entrado en diciembre me siento como un león enjaulado. Irritable e irritado por todo, me siento incapaz de de fijar mi atención en nada más allá de unos pocos minutos. Nada es capaz de captar mi interés. Las noticias que antes leía atentamente y despertaban la curiosidad y el análisis, hoy sólo consiguen un gesto de aburrimiento y hastío, como cuando escuchas en verano en el parte metereológico que las temperaturas suben y que las playas están llenas. ¿Y qué?
Los libros me miran ceñudos. No es la primera vez que me han visto así y temen la ira de mi reacción. Lo sé porque mi biblioteca, habitualmente acogedora, está fría y oscura estos días.
Creo que lo mejor es que salga y haga algo de ejercicio físico. Eso me ha recomendado el médico. 
Así que tal vez me parta la boca con el primer gilipollas que me encuentre. No me será difícil. Los hay a miles. Crecen como los champiñones en la humedad.
Si, me buscaré uno grandote. Nunca me han gustado los abusos.
¿Por qué no, carajo? Es por prescripción facultativa.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Iesus, peso ciento cuatro kilos y, siempre, es mejor partirse la boca con un amigo. Y si es de risa, mejor.

GUILLERMO dijo...

Como es la primera vez que comento en este rincón he entrado como anónimo, pero soy yo:.G.

Anónimo dijo...

Pretty bom post. Eu só tropeçou em seu blog e queria dizer que eu realmente gostei de visitar seu blog. Em todo o caso eu vou estar assinando seu feed e eu espero que você escreva novamente em breve!

Jesús Chamali dijo...

Querido Guillermo: Era evidente que eras tú. Nadie sobre este maltratado planeta me llama IESUS salvo tú, amigo.
Siempre que sea de risa, estoy dispuesto a partirme la boca, el pecho y lo que haga falta contigo.
¡Un gran abrazo!

Anónimo dijo...

Muy buen material.

Jorge Muzam dijo...

Diciembre resulta idóneo para que bombardeen nuestro hogar de seducciones innecesarias. Es hostilidad pura, porque ese bombardeo llega directamente a los sentidos de quienes amamos, y aunque hagamos lo que hagamos, nunca podremos saciarle a nadie esta prefabricada ansia de consumo.

Espero que se te cruce alguien que lo merezca amigo. Y dale otro par de trompadas de mi parte.

Un fuerte abrazo