martes, 14 de diciembre de 2010

Los nuevos esclavos.

Cuando España entró como miembro de pleno derecho en la Unión  Europea, en 1986, creí que dábamos un paso hacia adelante en nuestra modernización como país y que -¡por fin!- seríamos una nación donde el bienestar social y el respeto a los derechos humanos serían algo consustancial a esa misma pertenencia; algo que nos identificaría a España y a la U.E. como el país revelación y el sistema de organización supranacional a seguir e imitar por otros en el futuro.
Luego, el 1 de enero del 2002, cuando el euro se impuso como moneda única en 12 países de esa Europa -hoy son 16 de los 27 países que la componen los que la han adoptado- sentí el orgullo de estar viviendo un momento histórico. La muerte de una Europa fragmentada, con políticas diferentes, con economías dispares, con veinte monedas distintas, y el nacimiento de una Europa grande y fuerte que se umbilicaba  alrededor de una sola moneda, de una única política económica y social, de una idea que se hacía realidad a cada instante.
Han bastado ocho años para ver ese sueño roto y para que me sintiera avergonzado de, siendo apátrida, haberme creído parte de esa gran Europa que en realidad jamás existió.
Hoy, en el Parlamento Europeo se votaba una ley vergonzosa, la Directiva conocida como de "Permiso Único", presentada y apoyada por el grupo Popular Europeo, la derecha más rancia e infiltrada de auténticos extremistas de todos los países de esta desvaída Europa. Esa Directiva venía a consagrar la nueva esclavitud del SXXI. Hasta ahora, cualquier trabajador ya sea nacional, extranjero comunitario (¡qué contrasentido!) o extranjero extra comunitario que trabajara en cualquier país de la Unión tenía exactamente los mismos derechos y obligaciones. Es decir, el empleador que los ocupara tenía que tratar a un trabajador del país, pongamos España, como a otro de Italia o de China. Le debía hacer contrato, pagar según convenio, permitirle la sindicación, seguir las normas y leyes laborales en cuanto a descansos y seguridad en el trabajo.
Pero parece ser que eso no contentaba a los diputados del Partido Popular Europeo, de manera que a través de esa normativa, pretendían que si un empresario español, portugués, italiano, francés o de cualquier otro país de la Unión contrata (legalmente, claro) a un extranjero no comunitario o a un temporero de los que recogen fruta, se les pueda contratar con las mismas condiciones laborales que en su país de origen, incluidas las leyes laborales de despido, indemnización, horarios, etc. De esa manera, un ingeniero Chino podría ser contratado por el mismo sueldo que cobraría en China, sin derecho a sindicarse, sin derecho a días libres salvo los que marque la empresa y sin derecho a cotización a la Seguridad Social salvo para el seguro médico. O un minero Chileno podría venir a España y en vez de los más de  2.000.-€ que gana un español, lo debería hacer por los 500 que cobra en su país.
Así se genera riqueza y fortaleza en la economía, dicen esos santos diputados. 
Supongo que se referirán a las suyas. 
Y además, por si ahora fueran pocos los brotes xenófobos que se están dando entre la población menos preparada y peor cualificada laboralmente hablando, porque esos mismos diputados en sus países de origen se pasan el día diciendo que todos los males de su país se debe a esos emigrantes, sucios, traidores y ladrones que vienen delinquir y a quedarse con el poco trabajo que hay, imagínense como se darán cuando vean que otros pobres infelices hacen el mismo trabajo que ellos por el 25% de su sueldo y sin descansar.
Y eso es a los que tiene papeles y permiso de trabajo. Imagínense el trato que recibirían los que están sin que su situación sea regulada.
Afortunadamente hoy no salió aprobada la Ley. Pero no cantemos victoria: tiene dos meses para recabar nuevos apoyos y sacarla adelante.
Europa busca esclavos. 


4 comentarios:

Jorge Muzam dijo...

Los sectores ultraderechistas de diferentes países parecen volver a agarrar el mango visible del sartén, porque en realidad nunca soltaron el mango subrepticio.

Veo este fenómeno como un retroceso histórico, una especie de atrincheramiento de los grandes grupos de poder ante al cagazo que ellos mismos generaron.

Sólido amigo Chamali.


Un fuerte abrazo.

Alex dijo...

Estimado, los sueldos de los mineros chilenos no son tan bajos como el ejemplo que has puesto. En una gran cantidad de empresas mineras se pagan los mejores sueldos de nuestro país. Lo malo de nuestro chilito es que en muchas empresas pequeñas se pactan sueldos "negros", que no van en el contrato, de esa manera se hacen sueldos extras los trabajadores y paguen menos impuestos los patrones. Y las estadísticas oficiales no consideran esa cifra "negra".

Pero quisiera advertir otro ángulo en tu post. Europa ya no es la rica Europa de antes. Y ustedes parecen no advertirlo. Nosotros sabemos de miserias y tengo que decirlo, muchas provocadas por los grandes capitales europeos que en su momento arrasaron con nuestras riquezas. España y Portugal casi tienen un prontuario al respecto. Y de la mano de algunos gobiernos latinos el despojo continúa.

Hace unos meses producto de un hecho político en Chile, quedó al descubierto algo que para mí es una situación que debiera avergonzar al menos a los ciudadanos conscientes. Cierto fármaco que se utilizaba para prolongar la vida de niños con una enfermedad terminal se vendían en Chile a 6 veces su precio en Europa. Los latinos debíamos pagar por el trabajo de investigación europeo, ese fue el argumento del representante del laboratorio en Chile. Esa misma situación se da con otros fármacos o instrumental médico, más caro para los latinos, para que sea más barato para los europeos. Si un libro de autor italiano a ustedes les cuesta 20, nos lo venden a 40. Podría seguir pero para no aburrir...

Los esclavos de europa siempre han estado por aquí, en algún minuto Europa veía a nuestros ancestros como animales de circo.
España nos ha juzgado por los derechos humanos de nuestras torpes dictaduras, pero no han tenido ni un segundo de demora en licitar carreteras chilenas donde mueren nuestros ciudadanos porque no cumplen con los estándares de Europa, aquí eso simplemente se olvida. Y no he visto a ningún ciudadano protestando por nosotros, si los veo que alegan porque les piden trabajar dos años más. En Chile tendrían que trabajar 5 más, como cualquier empleado de firmas europeas instaladas acá y que hay muchas ahora, en la banca, la minería, las telecomunicaciones, educación, carreteras y energía.


Se calcula que en 5 años más Chile no tendrá suficientes ingenieros para trabajar en la minería producto de un fuerte auge del cobre que se nos viene encima, debido a los autos eléctricos. Tendremos que importar profesionales, lo mismo que Perú... les pagaremos como chilenos o como europeos?

Yo creo que están despertando de un sueño de prosperidad que se está transformando en pesadilla.

Espero haber sido un aporte más que un comentarista de su entrega mi estimado amigo.

Jesús Chamali dijo...

Le agradezco, Alex, que me corrija usted en cuanto a los salarios que cobran los mineros chilenos. Es evidente que las noticias e informes que han llegado a Europa a raíz del caso de sus 33 mineros no debió ser todo lo exacta que me hubiera gustado.
Que Europa ya no es la Europa rica es también otra obviedad. Las cifras de desempleados, de hipotecas ejecutadas, de créditos personales fallidos y de pequeñas empresas que se han visto obligadas a cerrar sus puertas, así lo demuestran. Son sólo los sindicatos los que pretenden cerrar los ojos a esa dura pero deslumbrante realidad.
Sin embargo, tampoco creo que por ello debamos ceder en todo ante los gobiernos, títeres en manos de los fantasmagóricos Mercados, que me recuerdan al hombre del saco de mi infancia, que venía a llevarse a los niños que no comían, no dormían o no se aseaban.
Ceder, sí. Pero todos. No sólo la masa trabajadora; no sólo el pueblo de a pie, ese eternamente machacado por todos y desde todos los lados.
Porque si por ellos fuera, aprovecharían este momento de crisis (léase cambio) para hacer retroceder todo a la época de Dickens, con la esclavitud infantil, las jornadas de 14 horas y la nula presencia de derechos sociales. Y todo ello para mantener la riqueza. ¿Qué riqueza? ¿La de ellos? ¿La de los que siguen yendo a comer a caros restaurantes, durmiendo el lujosos hoteles, viajando en jets privados? Yo, a eso, me niego.
Y por último, Alex, ¿qué me va acontar de lo que son capaces las empresas Europeas para ganar más? La culpa de que el Chile o en el resto de Látinoamérica no cumplan con estándares no es de ellas, que al fin y al cabo buscan ganar más y más, sino de los gobiernos de esos países que ponen la mano para recibir coimas bajo cuerda muchas veces, y que lo que desean es inaugurar e inaugurar cosa (cómo estén hechas es otro cantar) para salir muchas veces en la foto y aparentar que hacen algo y justificar así su presencia en ese cargo.
Cuando una empres acude a una obra civil como es una carretera lo hace en base a unos parámetros y condiciones que imponen el licitador, es decir, el Estado. Por eso creo que, sin santificar a esta empresas (lejos de mi intención) creo que a quien debemos responsabilizar es a quien las contrata bajo sus condiciones preestablecidas.
Un saludo desde Las Islas Canarias.

Alex dijo...

Los sueldos en la gran minería chilena son maravillosos, lo mismo que las condiciones en que trabajan. Si visitas las ciudades cercanas lo puedes apreciar por el nivel de vida que tiene la gente allí. Distinto es el caso con las pequeñas minas muchas de ellas clandestinas, sin permiso que funcionan vendiendo sus minerales a las empresas que se las compran sin preguntar como las sacaron, algo que se ha prometido cambiar pero es muy difícil considerando que el precio del cobre se ha multiplicado por muchas veces de hace 20 años a la fecha.

En cuanto al tema propiamente, mi visión de europa es lo que leo en los medios y los comentarios de los amigos en Facebook. Hoy ya no cuento con más medios para enterarme, pero uno ve que europa da batallas que a simple vista se ven perdidas y no puede seguir pensando que el resto del mundo les va a financiar su bien-estar.
Vivimos tiempos de cambios muy potentes y el poder se está reacomodando.
Como diría un hípico Latinoamérica va por los palos... Brasil, Chile y Perú están pisando fuerte.