miércoles, 29 de diciembre de 2010

¡Gracias 2010!


El 2010 se acaba. De hecho, cuando escribo esto, queda poco más de 56 horas para que estemos atentos al reloj para ver y oír las doce campanadas que certifiquen su final y el inicio del 2011.
 Quiero acabar este año echando la vista atrás, pero no para repasar la lista de las cosas que se quedaron sin hacer o la de los deseos que nunca se cumplieron sino para poder dar las gracias por todo lo bueno que viví durante estos 365 días.
Sí, quiero dar las gracias porque en este 2010 he tenido la oportunidad de ver crece, madurar y ser felices a mis hijas. Las dos, cada una en su estilo, han progresado tanto como personas en este año que cuando las miro no puedo dejar de pensar que su presencia en este mundo justifica con creces la mía.
Quiero dar las gracias porque he podido disfrutar de 365 días de amor, amistad y compañía fiel que he tenido junto a mi pareja. Silvia lleva siendo mi aliada más firme, mi amiga más confiable y mi mayor amor los últimos 13 años. Llegar hasta aquí ha sido sencillo en realidad, aunque también ha requerido de un esfuerzo consciente para que a ese motor no le falte nunca combustible. Un esfuerzo por ambas partes que cada día tiene su recompensa.
Quiero dar las gracias porque este 2010 me regaló la oportunidad de conocer a nuevos y ya muy apreciados amigos: Jorge Muzam, Lilymeth Mena, Claudio Rodríguez, Concha Pelayo, Lorena Ledesma, Encarna Morín, Luz Marina Gopar, Esteban Rodtíguez... Todos ellos me han enriquecido -¡y cómo!- con su amistad, sus comentarios y su cariño.
Quiero dar las gracias porque durante este año que acaba pude reafirmar más aún las viejas amistades: Juan Miguel, Guillermo Robaina, Antonio Díaz, Manolo Hernández, Manolo Roldán, Giordano Azorín, Sandra Rodríguez, Oscar y Tomás Morales, José Martín...Todos ellos han hecho más fácil mi vida durante este año con su compañía y amistad.
Quiero dar las gracias también porque yo, a diferencia de otros muchos, he comido cada día, he dormido en una cama limpia cada noche, he tenido ropa que me cubrió y un techo bajo el que seguir viviendo. 
Otros, ya digo, no tuvieron tanta fortuna.
Quiero dar las gracias, de igual manera, porque durante el 2010 he sufrido dolor, he tenido momentos en los que la ira me pudo, he llorado y he reído, he amado y me han amado, y a veces, a solas, he disfrutado de mi propia compañía. Es decir, quiero dar las gracias porque he vivido.
Quiero dar las gracias porque al menos durante este año que está por acabar, he seguido con mis facultades mentales intactas, con mi pluma -ahora más latinoaméricana que nunca- afilada y con mi ironía, a veces hiriente, lo sé, despierta y entera.
¿Y el 2011, qué?
Yo no soy de pedir. Soy más bien de retar, así que mirándole a los ojos, tal vez algo bravucón, sólo quiero decirle que tanto daño me haga como miedo le tenga.
A mis amigos (nuevos y viejos)  quiero desearles suerte y amor en este año que ya amenaza con entrar, y si la vida nos deja, seguiremos encontrándonos por aquí cada vez que quieran.

jueves, 16 de diciembre de 2010

La vieja Italia


Roma arde.
Y esta vez no fue Nerón quien la incendió para tener un escenario lo suficientemente dramático para acompañar a la música de su lira, (cosa que en realidad no ocurrió así, pero que los protocristianos y Hollywood se han encargado en implantar en nuestra mente como verdad cierta) sino que se debe a Berlusconi y a su descarado mangoneo de las normas de República y su más absoluto desprecio sobre eso que se ha dado en llamar "ética política". Lo que no deja de ser un contrasentido puesto que ética y política asociados en la misma frase son conceptos que se contradicen entre sí.
Berlusconi ha logrado elevar a categoría la anécdota del estereotipo del italiano. Macho y machista, chulo como pocos,  
buen comedor, mejor bebedor y gran juerguista, hombre de honor y "amigo de sus amigos" (El Padrino de Mario Puzzo nos enseñó toda la extensión de los significados de ambas características) y con un desparpajo que llega a ser insultante.
La indisimulada compra de votos de los parlamentarios de la oposición -se llega a hablar de maletas con 500.000.-€ o hipotecas milagrosamente canceladas por terceros- para poder mantenerse aferrado al sillón presidencial ha sido la mecha que ha encendido esta hoguera de disturbios, algaradas y destrozos.
Si eso hubiera ocurrido en cualquier país tercermundista o subdesarrollado, ya estaría ahí la comunidad internacional sometiéndolo a embargos, notas de condena, sanciones y todas esas zarandajas que sirven para rellenar hojas y hojas en la prensa y para nada más. Pero esto ha ocurrido en Italia, en la cuna de la vieja Europa, en la Urbi que fue centro del Orbe, como a ellos les encanta recordar, así que lo más que pasará es que en la próxima foto de familia del G20 o de los presidentes de la UE, será Sarkozi el único que tenga tragaderas para aguantarle los comentarios chulescos del conditore.
 Roma arde, y Berlusconi ríe aún.

martes, 14 de diciembre de 2010

Los nuevos esclavos.

Cuando España entró como miembro de pleno derecho en la Unión  Europea, en 1986, creí que dábamos un paso hacia adelante en nuestra modernización como país y que -¡por fin!- seríamos una nación donde el bienestar social y el respeto a los derechos humanos serían algo consustancial a esa misma pertenencia; algo que nos identificaría a España y a la U.E. como el país revelación y el sistema de organización supranacional a seguir e imitar por otros en el futuro.
Luego, el 1 de enero del 2002, cuando el euro se impuso como moneda única en 12 países de esa Europa -hoy son 16 de los 27 países que la componen los que la han adoptado- sentí el orgullo de estar viviendo un momento histórico. La muerte de una Europa fragmentada, con políticas diferentes, con economías dispares, con veinte monedas distintas, y el nacimiento de una Europa grande y fuerte que se umbilicaba  alrededor de una sola moneda, de una única política económica y social, de una idea que se hacía realidad a cada instante.
Han bastado ocho años para ver ese sueño roto y para que me sintiera avergonzado de, siendo apátrida, haberme creído parte de esa gran Europa que en realidad jamás existió.
Hoy, en el Parlamento Europeo se votaba una ley vergonzosa, la Directiva conocida como de "Permiso Único", presentada y apoyada por el grupo Popular Europeo, la derecha más rancia e infiltrada de auténticos extremistas de todos los países de esta desvaída Europa. Esa Directiva venía a consagrar la nueva esclavitud del SXXI. Hasta ahora, cualquier trabajador ya sea nacional, extranjero comunitario (¡qué contrasentido!) o extranjero extra comunitario que trabajara en cualquier país de la Unión tenía exactamente los mismos derechos y obligaciones. Es decir, el empleador que los ocupara tenía que tratar a un trabajador del país, pongamos España, como a otro de Italia o de China. Le debía hacer contrato, pagar según convenio, permitirle la sindicación, seguir las normas y leyes laborales en cuanto a descansos y seguridad en el trabajo.
Pero parece ser que eso no contentaba a los diputados del Partido Popular Europeo, de manera que a través de esa normativa, pretendían que si un empresario español, portugués, italiano, francés o de cualquier otro país de la Unión contrata (legalmente, claro) a un extranjero no comunitario o a un temporero de los que recogen fruta, se les pueda contratar con las mismas condiciones laborales que en su país de origen, incluidas las leyes laborales de despido, indemnización, horarios, etc. De esa manera, un ingeniero Chino podría ser contratado por el mismo sueldo que cobraría en China, sin derecho a sindicarse, sin derecho a días libres salvo los que marque la empresa y sin derecho a cotización a la Seguridad Social salvo para el seguro médico. O un minero Chileno podría venir a España y en vez de los más de  2.000.-€ que gana un español, lo debería hacer por los 500 que cobra en su país.
Así se genera riqueza y fortaleza en la economía, dicen esos santos diputados. 
Supongo que se referirán a las suyas. 
Y además, por si ahora fueran pocos los brotes xenófobos que se están dando entre la población menos preparada y peor cualificada laboralmente hablando, porque esos mismos diputados en sus países de origen se pasan el día diciendo que todos los males de su país se debe a esos emigrantes, sucios, traidores y ladrones que vienen delinquir y a quedarse con el poco trabajo que hay, imagínense como se darán cuando vean que otros pobres infelices hacen el mismo trabajo que ellos por el 25% de su sueldo y sin descansar.
Y eso es a los que tiene papeles y permiso de trabajo. Imagínense el trato que recibirían los que están sin que su situación sea regulada.
Afortunadamente hoy no salió aprobada la Ley. Pero no cantemos victoria: tiene dos meses para recabar nuevos apoyos y sacarla adelante.
Europa busca esclavos. 


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Ejercicio moderado

Desde que hemos entrado en diciembre me siento como un león enjaulado. Irritable e irritado por todo, me siento incapaz de de fijar mi atención en nada más allá de unos pocos minutos. Nada es capaz de captar mi interés. Las noticias que antes leía atentamente y despertaban la curiosidad y el análisis, hoy sólo consiguen un gesto de aburrimiento y hastío, como cuando escuchas en verano en el parte metereológico que las temperaturas suben y que las playas están llenas. ¿Y qué?
Los libros me miran ceñudos. No es la primera vez que me han visto así y temen la ira de mi reacción. Lo sé porque mi biblioteca, habitualmente acogedora, está fría y oscura estos días.
Creo que lo mejor es que salga y haga algo de ejercicio físico. Eso me ha recomendado el médico. 
Así que tal vez me parta la boca con el primer gilipollas que me encuentre. No me será difícil. Los hay a miles. Crecen como los champiñones en la humedad.
Si, me buscaré uno grandote. Nunca me han gustado los abusos.
¿Por qué no, carajo? Es por prescripción facultativa.


jueves, 2 de diciembre de 2010

¿Dura lex sed lex?

Dicen que la justicia es ciega. Yo no sabría decirlo, pero desde luego, lo que de seguro sé es que no es para nada equilibrada, a pesar de la famosa imagen de la balanza.
¿Qué hace que un acusado por posesión de narcóticos en Las Palmas (no hablamos de kilos, quede claro, ni de 20 gramos tampoco) lleve casi cuatro años en prisión preventiva pendiente de juicio y que otro acusado que iba bebido, conduciendo un coche sin seguro y sin carnet de conducir, que atropelló a una madre y su hijo y los mató, esté en la calle a espera de juicio también?
¿Es eso justicia? ¿Es más grave la posesión de droga, que además la policía no ha podido demostrar -hasta ahora- fuera de toda duda que sea del detenido y que éste lleva diciendo todo este tiempo que alguien dejó en su comercio, donde fue encontrada en un registro autorizado por un juez, que la muerte cierta de dos personas por un sujeto que cometió al menos cuatro delitos?
¿La justicia no debería ser igual para todos? ¿La pena de privación de libertad no debería ser un recurso basado en indicios probados y en relación a la gravedad del delito cometido? ¿Cuatro años en una cárcel esperando un juicio que a veces resulta con veredicto de inocencia no es un plazo excesivo e injusto?
Si esto es justicia ciega, quizás la justicia debiera abrir un poco más los ojos...y el corazón.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Regalo de Navidad adelantado


Hoy mi biblioteca ha crecido en 22 nuevos libros. La gente que me conoce, conocedora de mi afición por la lectura y la historia,  cuando se queda sin espacio en casa o se aburre de limpiarles el polvo me llama por si quiero llevarme sus libros usados. Reconozco que prefiero los libros que ya han pasado por otras manos que los nuevos. Aunque estos también tienen su encanto, su olor especial, los usados tienen una magia y un olor propios que los impregnan y los convierten en objetos con alma; la de sus antiguos dueños que se quedó atrapada entre sus páginas, en sus lomos, en sus cubiertas. 
De esa manera han llegado a mis manos los 22 de hoy. Entre ellos hay algunas rarezas difíciles de encontrar como las "Obras Escogidas" de V.I. Lenin, en tres volúmenes, editados en Moscú, por la Editorial Progreso en 1961 y que recoge una selección de los escritos, pensamientos y discursos del estadista soviético artífice de la revolución de 1917, y otra llamada "Conversaciones con Mussolini" de Emil Ludwig, escrito en 1932, que recoge una serie de charlas entre el dictador fascista italiano y el historiador alemán en los primeros años del fascio.
Ambos libros son para mi muy interesantes, más que por su valor literario, por la perspectiva histórica que me brinda y por lo cercano que están de las fuentes. Aunque si he de ser sincero, en la Unión Soviética, ni Lenin escapaba a las sucesivas censuras y purgas que mutilaban las ideas para adaptarlas y readaptarlas al momento y a la ortodoxia vigente. Sobre todo este tipo de libros enfocados al adoctrinamiento del lector. Pero sin duda que es una rareza y será curioso leerlo.