lunes, 24 de enero de 2011

Amigas.


Las dos mujeres, casi unas ancianas, estaban sentadas juntas tomando un café. Era evidente que eran extranjeras: la piel rojiza por el sol, esa ropa que sólo los turistas son capaces de llevar y una mirada entre curiosa y divertida que brillaba en sus ojos las delataban como tal.
Se veía que eran felices. Inspiraban  tranquilidad y una envidia sana. Sin duda viajaban en uno de los cuatro cruceros que estaban atracados en el puerto. 
De repente la más bajita le toma la mano a la otra y sin mediar palabra, se miraron con ternura y se besaron en los labios.
La industria del porno y los estereotipos han fijado en nuestra mente una imagen distorsionada de las lesbianas. O nos las imaginamos como unos bellezones viciosos o con un aspecto machuno, pero jamás pensamos en ellas como unas deliciosas y agradables ancianas que bien podrían ser abuelas nuestras.
Era evidente que estaban enamoradas. Me las imagino en su viaje de bodas de oro, aunque supongo que en su país no pudieron casarse. Y menos hace 50 años, cuando ser homosexual era delito.
Ellas se dieron cuenta de mi interés y me miraron con un aire de molestia totalmente comprensible. Yo me apresuré a sonreirles para rebajar la tensión del momento. Al final comprendieron que en mi curiosidad no había reprobación sino ternura. 
Me da igual que sea una pareja hetero o lésbica. Llegar a la edad de esas dos mujeres, parecían tener más de 70 años, y estar enamoradas y felices era para mi motivo de envidia.

4 comentarios:

S&J Gestión Comercial dijo...

Querido amigo, firmaría ya sin dudarlo un instante , el llegar asi como describes en ese encuentro.
Envidia si y de la buena :-)

Jorge Muzam dijo...

Por cierto que no debiéramos impresionarnos negativamente, sino de ternura, ante esa espontánea demostración de amor.

Muy bien narrado, amigo Jesús.

Concha Pelayo- Spain dijo...

Jesús, lo que describes, puede ser absolutamente cierto, pero, las mujeres, suelen tener gestos de ternura y cariño infinito, sin que tengan que ser lesbianas. Sabes bien que hubo un tiempo,-todavía- las chicas iban de la mano, o del brazo, con la mayor naturalidad.

Jesús Chamali dijo...

Por supuesto, Concha. Como dice la canción de MECANO:
"Nada tiene de especial dos mujeres que se dan la mano.
El matiz viene después, cuando lo hacen por debajo del mantel"
En este relato, absolutamente cierto, el matiz lo pone que el beso se lo dan en la boca después de mirarse a los ojos.
Mi hija menor es una niña extremadamente cariñosa. Siempre va de la mano de sus mejores amigas y además es muy besucona, y hasta donde su novio y yo sabemos, su tendencia sexual es hetero.
Aquí, en Canarias, es además, muy habitual ese comportamiento.
Te agradezco tu amabilidad al comentar mis relatos. Siempre los enriqueces con tus aportaciones.