lunes, 17 de enero de 2011

Cosas que yo puedo hacer y otros sólo lo sueñan.


Esta mañana, al levantarme, fui al baño a asearme. 
2.600 millones de otros seres humanos, no pudieron hacerlo porque carecen de acceso a los servicios de saneamientos.
Luego tomé un enorme vaso de agua fresca. 
1.000 millones de personas no pudieron tomarse uno, o para hacer eso mismo, tuvieron que recorrer kilómetros de distancia para beber un agua que en la mayoría de los casos no se podría considerar ni potable.
Luego empecé a preparar el desayuno.
925 millones de otros hombres, mujeres y niños, no pudieron desayunar hoy. De hecho, ni hoy ni ayer. Ni comerán o cenarán. Ese es el número de personas que pasan hambre en el mundo.
Encendí la placa vitrocerámica para cocinar el desayuno, puse el agua a hervir en el microondas, me hice unas tostadas y un zumo mientras oía la radio. 
1.500 millones de personas no podrían hacer eso. Carecen de suministro eléctrico.
Mientras desayunaba puse las noticias en tv.
Otros 2.400 millones de personas no tienen acceso a una información libre y sin censura.
Al terminar mi desayuno, me tomé los analgésicos, las vitaminas y los hipotensores que me mandó el médico.
2.000 millones de seres humanos no tienen acceso a médicos o a medicinas de manera habitual.
Luego, empecé a preparar mi agenda de trabajo de hoy.
212 millones de otros hombres y mujeres carecen de trabajo en el mundo, y 1.500 millones más sólo tienen un empleo basura que no les da ni para comer.
Estuve viendo un rato las fotos de mis hijas. se las ve sanas, alegres y con la mirada desafiante de la juventud.
1,5 millones de otros padres cada año se quedan sin esa posibilidad. Ese es el número de niños que mueren cada año en el mundo por hambre o enfermedad.
Cada día hago muchas cosas, estas y otras más, que para mi son normales y rutinarias y que para muchos miles de millones de otros seres humanos son un privilegio ansiado que muchos de ellos jamás alcanzarán en su vida.
¿Comprenden por qué me siento tan afortunado y culpable al mismo tiempo?





3 comentarios:

James Moriarty dijo...

Si 212 millones de personas no tienen trabajo, pero 925 millones pasan hambre, significa que como mínimo 713 millones trabajan por menos de un plato de comida...

me encantó especialmente esta entrada de tu blog.

Jesús Chamali dijo...

Como siempre, un buen analista es capaz leer en los números como si fueran letras en mayúsculas.
Te agradezco mucho tus aportaciones; más de lo que crees.

Jorge Muzam dijo...

El estrés hídrico se expande siniestramente por el mundo, amigo Chamali. Es un tema que nos empieza a tocar a todos.

Los alimentos han tendido al alza desde hace al menos dos décadas, empobreciendo la dieta de buena parte de la humanidad. ¿Cómo se llegó a este punto de completo desequilibrio? ¿De qué sirvió la modernidad?

Hoy ví en las noticias a Baby Doc Duvalier regresar a Haiti entre vítores de sus partidarios. Me pareció el guión perverso de una película que no quisiera volver a ver. El país más pobre del planeta recibe con aplausos a su mayor ladrón y asesino.

Necesitamos muchos altavoces amigo Jesús, hasta desgastar nuestro último grito.

Un escrito necesario y potente.