jueves, 13 de enero de 2011

Papas



En 1.999 Juan Pablo II, papa, declaró que el infierno como lugar físico, no existía y que sólo era un estado en el que el alma se separaba de Dios eternamente, sin calderas humeantes llenas de pecadores ni demonios con pinchos o tridentes torturándolos.
En el 2.008, Benedicto XVI, papa, declaró que no, que el infierno sí que existía (no se refería a los internados católicos, a pesar de lo que muchos pensamos) y que los pecadores iban a parar a él.
En el 2011, el día 11 del mes 1, Benedicto XVI, papa, declaró que el purgatorio no existía como lugar físico y que era sólo un fuego interior que purificaba el alma. Algo así como una acidez de estómago pero a lo bestia.
¿El próximo papa, sea quien sea, declarará que todo lo anterior es mentira y que lo que no existe es el cielo acabando así con los mitos de premio y castigo?
¡Menos mal que a ellos los elige el Espíritu Santo y que es el mismo Espíritu quien les inspira sus palabras! Si no, podríamos pensar que la Iglesia baila según las ideas y voluntad del jefe de turno. 
Como cualquier otra empresa, por otro lado...

2 comentarios:

Lilymeth dijo...

! Dios nos libre de creer que todo es cosa de hombres ¡

Me encanta tu claridad.
Espero no te moleste.
Te he agregado a las listas en mis humildes blogs.
Gracias por todo y por tanto.

Jesús Chamali dijo...

Molestarme? ¡Caray, no sabes el honor y el gusto que es para mi!
Gracias por tu prosa tan poética, tan llena de sentimientos y de verdad.
Insisto: es un gusto enorme y un honor.
Un abrazo y mejórate...