lunes, 3 de enero de 2011

¿Y ahora qué?


Cada año por estas fechas me asalta siempre esta misma pregunta: ¿y ahora, qué? Hoy, 3 de enero de 2011, a sólo tres días del final de las fiestas navideñas que acabarán el  6 con el día de Reyes, no puedo dejar de preguntarme qué va a pasar cuando esta locura colectiva, esta amnesia insensible y comunitaria, pase.
Todavía hoy, y durante los tres días que faltan, la gente olvidará todos los problemas, los trabajos funcionarán a medio gas (excepto si trabajas en un comercio, que en estos días es lo más parecido a un campo de batalla) y sólo parece haber una preocupación en la mente: comer, beber y gastar aunque no se tenga. Especialmente si no se tiene.
¿Y qué pasará el día 7?
La vida no se para. Las mismas deudas que antes del 22 de diciembre, día del sorteo de la Lotería de Navidad y fecha del pistoletazo oficial de esta vorágine absurda y consumista, nos atosigaban seguirán ahí, sólo que incrementadas por la locura patológica del gasto navideño.
El que esté en el desempleo, seguirá en él. España tardará cuatro o cinco años más en conseguir  unas tasa de paro iguales a las que tenía en el 2007. Lo del pleno empleo fue, es y seguirá siendo una utopía, la zanahoria que los políticos agitan para que no nos demos cuenta de por donde nos están metiendo el palo que llevan en la otra mano.
El que esté trabajando, seguirá viviendo con la angustia que crea la incertidumbre de si mañana seguiré empleado o iré a engrosar las listas del paro. Las nuevas leyes, que se dictaron como favorecedoras de la creación de empleo (la zanahoria) son en realidad una especie de carta blanca para un despido más rápido y barato (el palo). 
El que tenga una hipoteca ya ha podido comprobar como desde el 31 de diciembre, la revisión de los intereses de la misma le trajo una subida media de unos 25.-€ cada mes. Si los sumamos a una subida de un 9.8% del recibo de la luz, un 4% el del gas, las tasas universitarias, el transporte, el pan, la pasta, el arroz (en otro 10 % aprox) y mira que su sueldo sólo sube en un (redoble de tambor, por favor) 1 %, andará buscando como loco un puente desde el que tirarse, ya que vivir debajo de él le será imposible debido al gran número de personas que durante estos dos años pasados perdieron todo, pero todo, para que "los mercados" siguieran perviviendo. 
Los Estados siguen siendo esas marionetas que dejan morir a los que caen en desgracia para salvar al poderoso. 
Los ayuntamientos, cabildos, diputaciones, gobiernos autonómicos y hasta el gobierno central tienen este año prohibido por Ley incrementar gastos, así que las partidas dedicadas a educación, sanidad y asuntos sociales se verán drásticamente reducidas y quien hasta ahora ha venido malviviendo con esa ayudas, ya saben que desde febrero no las tendrán.
Las parejas que tenían una crisis, probablemente se verá acentuada por tanta convivencia forzada y tan poco dinero en el bolsillo. La calle es muy sabia y siempre ha dicho que cuando la ruina entra por la puerta, el amor sale huyendo por la ventana...
Sin duda, 2011 será un año duro, largo y complicado.
Por eso no entiendo esa alegría sintética que la gente luce estos días, no comprendo esa falsa felicidad de la que todos hacen gala. 
Por eso he de contenerme a diario para no preguntarle a la gente con la que me cruzo "¿De qué coño te ríes, memo?"

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