lunes, 14 de febrero de 2011

1 contra 364


Reconozco que tengo un carácter difícil. Odio las imposiciones, las obligaciones "por el artículo 33" y, sobre todo, odio los convencionalismos sociales.
Yo estoy enamorado. Lo estoy de la que es mi pareja desde hace trece años. Es una persona amable, encantadora, sensible e inteligente que domina el arte de la convivencia y que sabe dar y pedir el espacio necesario para que cada uno de nosotros sigamos siendo nosotros y creciendo como personas independientes que deciden compartir la vida de igual a igual.
Ambos compartimos además, ideas, filias y fobias, y eso hace que el encaje de la pareja sea natural, sin posturas forzadas, sin adhesiones ciegas ni radicales. Pensamos y actuamos desde nuestra libertad y desde la asunción de las consecuencias de nuestros actos e ideas.
Es cierto: soy feliz y afortunado, al menos en ese campo de mi vida.
Sin embargo, siento un profundo y visceral rechazo a que me impongan desde los grandes almacenes, tiendas, pastelerías y floristerías la obligación de que hoy, 14 de febrero, haya de demostrarle a mi pareja que la quiero. 
Tal vez sea una prolongación de mis ideas de libre pensador, o tal vez sea que me resulta absurdo que de los 365 días que tiene un año, uno -y sólo uno- sea el que haya de recordar a mi pareja que la quiero. ¿Qué tengo que hacer entonces los 364 días restantes, pasar de ella, putearla...?
Y lo mismo me ocurre con los días de la madre o el padre. Me parece algo patético.
Nosotros nos queremos. Nos lo decimos muchas veces al día (aunque yo, por muchas que sean, sigo sintiendo siempre la necesidad de decirlo una vez más). Nos lo demostramos con gestos y actitudes innumerables veces, desde que nos levantamos hasta que caemos rendidos en la cama. Quizás por ello no necesitamos ni hacer un gesto especial tal día como hoy ni que nos lo hagan porque ese amor está fuera de toda duda y lo mantenemos vivo cada día de los 365 del año.
¿O es que nos vamos a querer menos por no entrar por el aro comercial e incluirnos en una masa obediente y borreguil?
Yo no lo creo así.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy buen post.