viernes, 29 de abril de 2011

Nada nuevo bajo el sol





             Lloro por mi infancia perdida, por mi juventud robada, por mi madurez hecha a golpes y tropezones, de tal manera que me siento como la fruta que, pareciendo madura, cuando la vas a comer resulta estar podrida de los apretones que le han dado tantas manos impacientes. Lloro en silencio, en la soledad de mi cuarto, a oscuras. ¿Es feo llorar en público? No lo sé. Pero la ira y el orgullo no me dejan hacerlo frente a otros que no seamos yo mismo y mis demonios. Ellos ríen mientras yo lloro. Nada nuevo bajo el sol.

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