domingo, 3 de julio de 2011

Sembrar y recoger


Un amigo mío guardó en el bolsillo de una chaqueta 5 euros hace casi diez años, apenas se puso el billete en circulación, y luego guardó la prenda de ropa en lo más profundo del armario. 
Pasaron los años, se mudó de casa, cambió de trabajo, su hijo fue a la universidad y se graduó y él se olvidó de aquel billete nuevecito, recién sacado del banco el primer día laborable del 2002.
El viernes, tomando un café y recordando viejas anécdotas, recordó de repente ese billete y lo que había hecho con él y se levantó corriendo en busca de aquella chaqueta. Aunque perezca mentira ahí estaba, en el fondo del armario, dentro de un forro de plástico de esos que -supuestamente- son para proteger la ropa. Rebuscó en el bolsillo interior y como recién salido del banco en ese mismo momento, apareció el billete de 5 euros.
Yo pensé que se iba a alegrar, sin embargo en su cara noté una cierta desilusión, como si en el fondo esperase encontrar algo diferente, otro billete de mayor cuantía. Aquello me hizo reflexionar sobre cómo actuamos en la vida.
¡Cómo somos!

Actuamos durante la vida sin pensar en las consecuencias de nuestros actos, en que todo lo que hacemos, todo lo que decimos -o lo que dejamos de hacer o de decir- no sólo nos afecta a nosotros sino que se extiende a quien nos rodea e incluso, a veces, a otros que no vemos pero que dependen de nuestros actos. Pero luego nos extrañamos de que a la vuelta del tiempo las consecuencias de esos actos no sean las que nosotros queríamos sino las que sembramos. Creyendo que las cosas se nos debe por derecho divino, porque somos nosotros, porque sí. La sociedad actual educa a la gente en la ley de mínimo esfuerzo. Lo del sudor de la frente para comer es tan anticuado...
Pasar de curso antes era una decisión del profesor basándose en las notas del alumno. Ahora, aunque el alumno suspenda 6 de 9 asignaturas, si sus padres se empeñan y dan la lata al inspector escolar y "asumen la responsabilidad", el niño pasa de curso. 
¿Qué lección aprende ese niño? ¿Para qué se va a esforzar en aprender -o en trabajar el día de mañana- o en nada? Si lo que saben es que alguien: papá, mamá o papá Estado saldrá en su auxilio cuando las cosas se pongan feas. ¿A qué preocupase?
Nos olvidamos de que en la vida sólo nos encontramos lo que sembramos y regamos.
No como mi amigo, que al parecer guardó en su chaqueta un billete de 5 euros y se extrañó de no encontrar uno de 50 sin hacer nada más que guardar la chaqueta en la oscuridad un armario durante casi diez años.

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