lunes, 31 de enero de 2011

Filosofía vital


He leído en un libro de Alex Rovira que en la vida hay que inocularse de sueños e ilusiones para no enfermar de realidad. Por otro lado, mi experiencia me dice que quien vive de sueños e ilusiones acaba muriendo de un ataque fulminante de realidad.
¡Qué complicada la teoría actual de la vida!
¡Qué sencilla era antes su filosofía!: Vivir, trabajar, comer bien, dormir tranquilo, amar y -a veces- ser amado.
¿Cuánto de esa manera de vivir se cumple en esta sociedad de hoy, tan mecanizada y globalizada?
Bienvenida, locura.

sábado, 29 de enero de 2011

De personas y libros.


A algunas personas nos ocurre como a los libros: nos juzgan por nuestra portada o nuestra encuadernación.
Algunos libros jamás son abiertos. Su lomo cuarteado, sus hojas amarillentas, son producto de una vida de maltrato, pero jamás de una lectura habitual del mismo.
Otros en cambio, triunfan sin ser usado jamás lo que tienen en su interior. Son los que todos dicen haber leído y ser una gran obra, porque haberlo hecho así da una pátina de sabiduría, de clase, o proporciona la coartada de intelectualidad que todos buscan. Sin embargo son muy pocos los que los han leído en su totalidad y menos aún los que de verdad han comprendido lo que dicen y les sacan un partido real. La mayoría jamás pasa de las diez primeras páginas.
Muchos de ellos nunca serán leídos por una mayoría. Les asusta su tamaño, la letra tan pequeña en que están escritos, el gran número de hojas que tienen. Si se molestaran en empezarlos, en leerlos sin esos prejuicios, verían que les engancha de tal manera que no podrían para de leer hasta haber exprimido todas sus hojas.
Otros están tan vacíos de sentido y sentimientos que sólo sirven para calzar alguna mesa coja o de decoración en los estantes del salón. Y eso último sólo si hacen juego con el color de  las cortinas.
Algunos de ellos, cuando desaparecen (quién sabe si robados o perdidos), nos dejan una huella tan profunda que nos pasamos mucho tiempo buscándolos y pensando dónde podrían estar, quién los podría tener. Sin embargo hay otros de los que jamás logramos desprendernos por mucho que hagamos para ello.
Definitivamente, los libros son como las personas.

lunes, 24 de enero de 2011

Amigas.


Las dos mujeres, casi unas ancianas, estaban sentadas juntas tomando un café. Era evidente que eran extranjeras: la piel rojiza por el sol, esa ropa que sólo los turistas son capaces de llevar y una mirada entre curiosa y divertida que brillaba en sus ojos las delataban como tal.
Se veía que eran felices. Inspiraban  tranquilidad y una envidia sana. Sin duda viajaban en uno de los cuatro cruceros que estaban atracados en el puerto. 
De repente la más bajita le toma la mano a la otra y sin mediar palabra, se miraron con ternura y se besaron en los labios.
La industria del porno y los estereotipos han fijado en nuestra mente una imagen distorsionada de las lesbianas. O nos las imaginamos como unos bellezones viciosos o con un aspecto machuno, pero jamás pensamos en ellas como unas deliciosas y agradables ancianas que bien podrían ser abuelas nuestras.
Era evidente que estaban enamoradas. Me las imagino en su viaje de bodas de oro, aunque supongo que en su país no pudieron casarse. Y menos hace 50 años, cuando ser homosexual era delito.
Ellas se dieron cuenta de mi interés y me miraron con un aire de molestia totalmente comprensible. Yo me apresuré a sonreirles para rebajar la tensión del momento. Al final comprendieron que en mi curiosidad no había reprobación sino ternura. 
Me da igual que sea una pareja hetero o lésbica. Llegar a la edad de esas dos mujeres, parecían tener más de 70 años, y estar enamoradas y felices era para mi motivo de envidia.

domingo, 23 de enero de 2011

Un tipo normal


Paco es un tipo normal. 
Está casado en segundas náuseas, como suele decir él mismo, tiene dos hijos -niño y niña- cada uno de un matrimonio, un trabajo aburrido donde vegeta ocho horas cada día de lunes a viernes, un coche que precisa una renovación (mejor mañana que dentro de un mes), una tele que acaban de renovar y una condena que le ata para los próximos 25 años con un banco: hipoteca dice que se llama lo que firmó hace ahora cinco años en un momento de euforia comunal.
A veces me llama para tomar un café. Y cada vez que lo hace, ya sé que acaba de enamorarse de nuevo.
Porque Paco, a pesar de tener un matrimonio bastante estable, siempre está enamorándose. Es una necesidad vital para él. Si no estuviera siempre enamorándose de cada mujer que le llama la atención, su vida sería verdaderamente insoportable. 
Hace unos días me volvió a llamar. Había vuelto a pasar. Esta vez se enamoró de sus ojos, me dijo. Estuvo más de media hora hablándome de ellos. Al final no pude contenerme y le pregunté:
-Paco, ¿tú quieres a tu mujer?
Me miró como si le hubiera preguntado si disfrutaría con un dolor de muelas a media noche.
-¿Estás tonto? ¡Pues claro que sí! Es la mujer de mi vida. Jamás me he encontrado tan bien con nadie.
-Entonces, ¿por qué diablos estás siempre buscando un nuevo amor?.
Paco se echó hacia atrás en la silla y me miró con cara de no entender nada.
-¡Pero hombre, Jesús, yo no ando buscando enamorarme! ¿Cómo se te ocurre eso?
-¿Tal vez porque siempre estás hablándome de esta o aquella chica que te ha dejado en shock cuando la ves?
-Si, hombre, pero también me quedo embobado mirando un deportivo cuando lo veo por la calle. Y hasta a veces fantaseo con conducirlo a toda velocidad por las calles un sábado por la noche, pero cuando llego a casa, el coche que aparco es mi monovolumen familiar. Además, ¿cómo llevaría la compra en él, o los niños al cole? Pues con las chicas, igual. Las veo, me enamoro de sus ojos, de sus manos, de sus pechos o de su estilo, pero luego, cuando llego a mi casa y veo a Marta, veo sus manos enrojecidas de fregar, o sus pies hinchados de estar todo el día de acá para allá, o siento su olor en mi ropa, me pregunto cómo podría vivir sin encontrarme con ella cada mañana al despertarme, o cómo podría soportar la vida sin sus pequeñas manías, su manera de colocar la mermelada en las tostadas, o sin oírla canturrear cuando se lava el pelo. ¿Y sabes qué? Vuelvo a recordar por qué me enamoré de ella hace más de doce años.
-¿Y entonces?
-¿Entonces, qué? Que sepa que jamás correré un Rallye no me impide que disfrute viendo carreras, ¿no crees? ¡Pero qué rarito eres, Jesús! 
Me dijo mientras se levantaba molesto y pagaba los cafés meneando su cabeza y mirándome con reproche.
Lo dicho, mi amigo Paco tiene un vida de lo más normal. 
Pero desde luego, aburrida no es. 
Ya se encarga él de ello.



jueves, 20 de enero de 2011

Razones para un cambio


Esta mañana escuché en la cadena Ser a dos personas, dos economistas, uno del PSOE y otro del PP hablando, lo que en sí no es nada extraño, en una de sus tertulias. Lo que sí me resultó más extraño fue el tono amable, educado y conciliador que tenían ambos y el respeto mutuo que demostraban tener. Eso, en el erial que es la política española de hoy en día es como tropezarse con un trébol de cuatro hojas: una rareza de valor inestimable.
En concreto eran Guillermo de la Dehesa y Luis de Ghindos, y respondieron ex aecuo a una batería de preguntas sobre la reforma laboral y de las pensiones que les hizo el presentador del programa, Carles Francino. Salvo matices, como digo, demostraron que sus posiciones - y las de sus partidos, entiendo- no están para nada distantes una de la otra. El resto es meramente bronca política de quien no sabe utilizar otra estrategia para llegar a o mantenerse en el poder.
La entrevista dio unos datos que me reafirmaron en mi postura sobre el tema reflejada en la entrada titulada "2029" publicada en este blog en enero del pasado año. Eran datos incontestables.
De la Dehesa lo explicaba de manera gráfica y clara:
"La edad de jubilación legal a los 65 años se introdujo en 1919, cuando la esperanza de vida al nacer era de 41. En 1968, la edad de jubilación era de 70, porque Franco la subió, y la esperanza de vida también era de 70. Hoy la esperanza de vida es de 81 y la jubilación efectiva de 62. Además, en 1919 había un gran superávit, en 1968 no había déficit y ahora hay que pagar 19 años de jubilación". "En 1968 la edad de incorporación al trabajo era de 18 años y ahora es de 30, y la edad efectiva de jubilación se ha adelantado ocho años. Los que contribuyen trabajan 20 años menos y los que cobran, 19 años más. Las cuentas no salen, es aritmética pura".
Sin duda, como decía hace un año, a nadie le gusta trabajar más. Estamos tan mal acostumbrados por una ficticia  sociedad del bienestar que muchos ya se habían hecho la ilusión de retirarse a los 60 o 62 años y disfrutar de "la paguita" hasta los 84 u 85 años que esperaban vivir; es decir, entre 22 y 25 años viviendo no ya del Estado sino a cargo de las nuevas generaciones, los setecientos euristas o los cada vez más escasos mil euristas, vistos como los pobretones del cuento hace tan sólo tres años y envidiados hoy por el sueldo y por tener trabajo. 
Aunque éste sea un trabajo mal pagado y con un contrato abusivo.
Hay algo que no debemos perder de vista: el tan cacareado superavit de la caja de la Seguridad Social, ya no existe. Cayó un 72% en el pasado año debido sobre todo al incremento incesante del número de desempleados y a la caída de ingresos por cotizaciones. Y eso que para tratar de paliar y disimular los resultados, la Seguridad Social incorporó a las cuentas los intereses generados por el monto reservado para garantizar las pensiones, unos 2.660 millones de euros. Si no, las cuentas hubieran sido peor aún.
Lo dicho, la sociedad que sobrevive es la que se va adaptando a los cambios y se amolda a las circunstancias, así que, ya lo sabemos: si queremos cobrar una pensión de jubilación medianamente decente, no nos queda otra que trabajar más tiempo.
Y a ser posible, mejor.

lunes, 17 de enero de 2011

Cosas que yo puedo hacer y otros sólo lo sueñan.


Esta mañana, al levantarme, fui al baño a asearme. 
2.600 millones de otros seres humanos, no pudieron hacerlo porque carecen de acceso a los servicios de saneamientos.
Luego tomé un enorme vaso de agua fresca. 
1.000 millones de personas no pudieron tomarse uno, o para hacer eso mismo, tuvieron que recorrer kilómetros de distancia para beber un agua que en la mayoría de los casos no se podría considerar ni potable.
Luego empecé a preparar el desayuno.
925 millones de otros hombres, mujeres y niños, no pudieron desayunar hoy. De hecho, ni hoy ni ayer. Ni comerán o cenarán. Ese es el número de personas que pasan hambre en el mundo.
Encendí la placa vitrocerámica para cocinar el desayuno, puse el agua a hervir en el microondas, me hice unas tostadas y un zumo mientras oía la radio. 
1.500 millones de personas no podrían hacer eso. Carecen de suministro eléctrico.
Mientras desayunaba puse las noticias en tv.
Otros 2.400 millones de personas no tienen acceso a una información libre y sin censura.
Al terminar mi desayuno, me tomé los analgésicos, las vitaminas y los hipotensores que me mandó el médico.
2.000 millones de seres humanos no tienen acceso a médicos o a medicinas de manera habitual.
Luego, empecé a preparar mi agenda de trabajo de hoy.
212 millones de otros hombres y mujeres carecen de trabajo en el mundo, y 1.500 millones más sólo tienen un empleo basura que no les da ni para comer.
Estuve viendo un rato las fotos de mis hijas. se las ve sanas, alegres y con la mirada desafiante de la juventud.
1,5 millones de otros padres cada año se quedan sin esa posibilidad. Ese es el número de niños que mueren cada año en el mundo por hambre o enfermedad.
Cada día hago muchas cosas, estas y otras más, que para mi son normales y rutinarias y que para muchos miles de millones de otros seres humanos son un privilegio ansiado que muchos de ellos jamás alcanzarán en su vida.
¿Comprenden por qué me siento tan afortunado y culpable al mismo tiempo?





jueves, 13 de enero de 2011

Papas



En 1.999 Juan Pablo II, papa, declaró que el infierno como lugar físico, no existía y que sólo era un estado en el que el alma se separaba de Dios eternamente, sin calderas humeantes llenas de pecadores ni demonios con pinchos o tridentes torturándolos.
En el 2.008, Benedicto XVI, papa, declaró que no, que el infierno sí que existía (no se refería a los internados católicos, a pesar de lo que muchos pensamos) y que los pecadores iban a parar a él.
En el 2011, el día 11 del mes 1, Benedicto XVI, papa, declaró que el purgatorio no existía como lugar físico y que era sólo un fuego interior que purificaba el alma. Algo así como una acidez de estómago pero a lo bestia.
¿El próximo papa, sea quien sea, declarará que todo lo anterior es mentira y que lo que no existe es el cielo acabando así con los mitos de premio y castigo?
¡Menos mal que a ellos los elige el Espíritu Santo y que es el mismo Espíritu quien les inspira sus palabras! Si no, podríamos pensar que la Iglesia baila según las ideas y voluntad del jefe de turno. 
Como cualquier otra empresa, por otro lado...

lunes, 10 de enero de 2011

La palabra de un hombre honesto.

Cada vez que escucho a este hombre, me reafirmo que para ser político, estar en activo y ganar elecciones, no se puede decir la verdad ni ser coherente con un discurso.




sábado, 8 de enero de 2011

Fumándose la vida


Cuando Rodrigo de Jerez, allá por las postrimerías del S.XV, volvió a España desde Las Indias trayendo con él el tabaco, no se podía imaginar lo que su afición al mismo -se le considera el primer europeo en fumar- iba a traer consigo en el futuro. 
O tal vez sí, porque debido a ello la Inquisición le metió en prisión acusado de brujería porque " sólo el diablo podía darle a un hombre tanto poder como para echar humo por la boca". Y siete años que se pasó el bueno de Rodrigo en las terribles mazmorras del brazo secular de la Iglesia, de las que sólo salió cuando la costumbre de fumar y echar humo se hizo algo habitual en la corte.
Pero el pobre hombre no se imagino ni de lejos que esa planta, en principio originaria de la región andina entre Perú y Ecuador, donde se empieza a cultivar unos 4.000 años antes de Cristo, utilizada de múltiples maneras (inhalada, masticada, comida, bebida, untada y hasta esparcida por los campos para atraer la buena cosecha y a la que los Mayas eran tan aficionados en la época de la colonización, llegaría a ser una de las tres mayores y más poderosas industrias del mundo, junto con las medicinas y las armas. Hablo claro de negocios legales, porque si contamos las drogas no legales o la prostitución, probablemente desbancarían a algunas de las anteriores.
Fumar fue un signo de independencia, de hombría, hasta de distinción. Un amigo mío, fumador irredento,  cuando leyó una frase que en la cajetilla de tabaco decía "Fumar causa una muerte lenta y dolorosa", apostilló: "y vivir también, qué carajo... " "¿Te imaginas  a Humphrey Bogart sin un pitillo en la boca exhalando humo mientras habla con ese aire de hombre duro?" me pregunta a menudo. La verdad es que no.
Sin embargo, al menos en España, se le ha declarado la guerra al tabaco.
Con la  ley que entró en vigor el 2 de enero de 2011, que modificaba a la que se promulgó en el 2005, ahora es prácticamente una misión imposible fumar en este país. A menos que lo hagas en tu domicilio o al aire libre, y aún así, en este último caso, con algunas restricciones como las que fija la imposibilidad de hacerlo a menos de 50 metros de un colegio, un hospital o un parque donde hayan niños.
Se acabó el entrar en una cafetería o restaurante y salir apestando al humo del cigarrillo que otros fumen, aunque tú seas un no fumador. Se acabó ir a un pub o una discoteca y salir ahumados como arenques.
Sólo hay una pega a esta ley. Hace 5 años, cuando se puso en vigor la anterior, se obligó a todo local de restauración  que tuviera más de 100 metros a que habilitara una zona de fumadores que, además, debía estar absolutamente aislada del resto del local y perfectamente aclimatada. Una obra que venía a costar una media de 4.000.-8.000.- euros por local. Los hosteleros que se metieron en esa reforma lo hicieron pensando en que la ley iba para largo, y ninguno pensó que en cuatro o cinco años más, deberían desmontarla porque una modificación convertiría en total la prohibición de fumar. Las quejas contra la administración no se han hecho esperar. Ese fue, sin duda, un dinero mal invertido y que ahora, en plena crisis, no podrán recuperar.
Sólo se salvan dos recintos cerrados de esta prohibición: las cárceles y los psiquiátricos. 
Supongo que los legisladores pensaron que bastante dura es la vida para los que allí están internados como para castigarlos más aún.


lunes, 3 de enero de 2011

¿Y ahora qué?


Cada año por estas fechas me asalta siempre esta misma pregunta: ¿y ahora, qué? Hoy, 3 de enero de 2011, a sólo tres días del final de las fiestas navideñas que acabarán el  6 con el día de Reyes, no puedo dejar de preguntarme qué va a pasar cuando esta locura colectiva, esta amnesia insensible y comunitaria, pase.
Todavía hoy, y durante los tres días que faltan, la gente olvidará todos los problemas, los trabajos funcionarán a medio gas (excepto si trabajas en un comercio, que en estos días es lo más parecido a un campo de batalla) y sólo parece haber una preocupación en la mente: comer, beber y gastar aunque no se tenga. Especialmente si no se tiene.
¿Y qué pasará el día 7?
La vida no se para. Las mismas deudas que antes del 22 de diciembre, día del sorteo de la Lotería de Navidad y fecha del pistoletazo oficial de esta vorágine absurda y consumista, nos atosigaban seguirán ahí, sólo que incrementadas por la locura patológica del gasto navideño.
El que esté en el desempleo, seguirá en él. España tardará cuatro o cinco años más en conseguir  unas tasa de paro iguales a las que tenía en el 2007. Lo del pleno empleo fue, es y seguirá siendo una utopía, la zanahoria que los políticos agitan para que no nos demos cuenta de por donde nos están metiendo el palo que llevan en la otra mano.
El que esté trabajando, seguirá viviendo con la angustia que crea la incertidumbre de si mañana seguiré empleado o iré a engrosar las listas del paro. Las nuevas leyes, que se dictaron como favorecedoras de la creación de empleo (la zanahoria) son en realidad una especie de carta blanca para un despido más rápido y barato (el palo). 
El que tenga una hipoteca ya ha podido comprobar como desde el 31 de diciembre, la revisión de los intereses de la misma le trajo una subida media de unos 25.-€ cada mes. Si los sumamos a una subida de un 9.8% del recibo de la luz, un 4% el del gas, las tasas universitarias, el transporte, el pan, la pasta, el arroz (en otro 10 % aprox) y mira que su sueldo sólo sube en un (redoble de tambor, por favor) 1 %, andará buscando como loco un puente desde el que tirarse, ya que vivir debajo de él le será imposible debido al gran número de personas que durante estos dos años pasados perdieron todo, pero todo, para que "los mercados" siguieran perviviendo. 
Los Estados siguen siendo esas marionetas que dejan morir a los que caen en desgracia para salvar al poderoso. 
Los ayuntamientos, cabildos, diputaciones, gobiernos autonómicos y hasta el gobierno central tienen este año prohibido por Ley incrementar gastos, así que las partidas dedicadas a educación, sanidad y asuntos sociales se verán drásticamente reducidas y quien hasta ahora ha venido malviviendo con esa ayudas, ya saben que desde febrero no las tendrán.
Las parejas que tenían una crisis, probablemente se verá acentuada por tanta convivencia forzada y tan poco dinero en el bolsillo. La calle es muy sabia y siempre ha dicho que cuando la ruina entra por la puerta, el amor sale huyendo por la ventana...
Sin duda, 2011 será un año duro, largo y complicado.
Por eso no entiendo esa alegría sintética que la gente luce estos días, no comprendo esa falsa felicidad de la que todos hacen gala. 
Por eso he de contenerme a diario para no preguntarle a la gente con la que me cruzo "¿De qué coño te ríes, memo?"