lunes, 26 de noviembre de 2012

Tiempo de setas.


Cuando vivir se vuelve una tarea insoportable y me veo incapaz de entender nada ni a nadie. O siento que todo se desmorona a mi alrededor y que nada parece ser capaz de mantenerse firme para darme refugio.
En los momentos en los que la nostalgia y la tristeza se reparten mi alma sin encontrar mucha resistencia, tú te levantas del sillón y me llamas para que veamos juntos cómo cae la lluvia a través de la ventana abierta.
Y así, abrazados, en silencio, mojándonos, me doy cuenta de repente de que en el fondo todo está bien, de que lo seguirá estando mientras podamos seguir disfrutando abrazados, tan juntos que casi somos uno, de cosas como la lluvia de otoño, de esta gran luna llena que algunas noches entra por la ventana del dormitorio o de esa extraordinaria y casi mágica luz que por las mañanas tiñe de dorado la terraza de casa mientras nos tomamos el café.
Por cierto, hoy me has dicho que es tiempo de setas y castañas.
La Navidad ya toca en la puerta.

1 comentario:

Jorge Muzam dijo...

Es bueno tener a alguien que tempere nuestros aullidos de soledad, que nos quiera y nos cuide.
Tiempo de setas y castañas. ¿Qué puede ser más bello que ese tiempo?

Un abrazo fuerte mi querido amigo.