sábado, 30 de marzo de 2013

Entre dos carriles.

Autor de la foto: J.Cantador

         No sé si cuando te mueres pasas a otro estado de consciencia o si después ya no hay nada. Solo sé que cuando ya no esté por aquí echaré algunas cosas de menos, si es que los muertos pueden sentir amor, añoranza, paz, temor, rencor, tal vez odio. Echaré de menos ver dormir plácidamente a mi pareja. Echaré mucho de menos disfrutar de un buen vino, de un buen guiso, de una mejor conversación, de esos silencios tan cómplices, tan llenos de sentido para mí. Echaré de menos paladear sin prisas un buen café mientras miro pasar a la gente, sentarme un ratito al sol y notar como penetra en mis huesos doloridos, escuchar las risas de mis hijas en Nochebuena y comprobar cómo van descubriendo la vida cada día. Echaré de menos algunos buenos libros, algunas grandes películas, algunas sinfonías inmensas, algunas óperas sublimes. Echaré muchísimo de menos a mis pocos y buenos amigos. No sé si ellos me echarán de menos a mi, pero eso, realmente, no importa.
          Este tipo de añoranzas es una carretera de un sólo sentido.

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