martes, 9 de abril de 2013

No lloraré por ella.

Tatchert con su socio de ideas y aliado, Reagan.

Sé que en esta sociedad de hipócritas está mal visto hablar mal de los muertos; incluso no hablar bien de ellos, guardar silencio, está mal mirado. Yo seré muchas cosas, pero jamás un hipócrita. Margaret Tatcher murió. No lo celebraré con cava, pero no lloraré por ella.
Creo que su contribución a la Historia y a la humanidad ha sido nefasta. Creo que sus manos estaban llenas de sangre. Y no me refiero sólo a la absurda guerra de Las Malvinas, en la que ella y Galtieri, dieron rienda suelta a su apetito voraz de vidas. ¡Cuándo entenderán los políticos que nada justifica la sangre derramada! Me refiero al ajusticiamiento sin juicio, juez ni jurado, de unos presuntos terrorista del IRA en Gibraltar, muertos a traición por las fuerzas especiales británicas llegadas ex profeso. Me refiero a los 10 presos que murieron en  las cárceles británicas en la huelga de hambre de 1.981, y que protestaban por las condiciones en las que vivía Irlanda, sometida manu militari y con mano férrea a los dictados de Londres. Me refiero a los miles -20.000 al parecer- de personas enfermas que murieron de manera acelerada en injustificada debido a su política sanitaria. O a los innumerables que han muerto en la indigencia merced a sus teorías neo liberales que han llevado a Gran Bretaña a ser lo que hoy es: el paraíso de los capitales en vez de la amable tierra de acogida para todos que era hasta ese momento.
"Nuestra venganza será la risa de nuestros hijos" Bobby Sands.

¿Pero qué esperar de la persona que mandó a su Ministro de Economía al Chile de Pinochet para que aprendiera cómo se hacían las cosas allí y que, años más tarde, dio refugio y apoyo al dictador?
Margaret Tactcher está muerta. Y bien muerta está, desde mi punto nada aséptico de vista. Pero sus ideas, su modo de concebir la sociedad, centrada en el dinero y no en las personas, siguen vivas y gozando de plena salud en todo occidente.
Para la desgracia de la humanidad.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Si hay un infierno especial para criminales de lesa humanidad, en él hay un sitio especial para esta mujer. Yo viví sus recortes en Kesington en aquellos lejanos 80, y recuerdo perfectamente el desprecio que mostraba a los que no teníamos éxito según sus parámetros. Mala época y peor persona.
Jaime Villas.

Anónimo dijo...

Lo peor es que la división que hizo de su pueblo sigue hoy en día. Vi en televisión como festejaban su muerte unos mineros ingleses y otras gentes.
Se creen inmortales y todo poderosos, pero ellos también caen.
Me gustó mucho su artículo. Buen estilo, Chamali.

Encarna Morin dijo...

Yo tampoco voy a llorar por ella. Dama de hierro o de latón... finalmente todos vamos a para al mismo sitio. Buen texto Jesús.

Séfora Malián dijo...

Es terrible la herencia que esta mujer ha dejado. Un país dividido hasta en la hora de su muerte.
Supongo que para los argentinos, la figura de la Tatchert se verá como la de un enemigo y una especie de ogro malvado.

Jesús Chamali dijo...

Muchas gracias a todos por compartir conmigo y con los lectores del blog sus ideas y opiniones. Gracias también por los elogios, no sé si merecidos, pero desde luego, muy valorados por mi.