viernes, 19 de abril de 2013

En tierra hostil.


No sé si ese estado anímico que impregna mi entorno y a mí mismo, en el que la añoranza por un tiempo pasado -donde todo estaba por hacer y todo era posible- es la reina de las emociones, se debe a  a aquello de que cualquier tiempo paso fue mejor, o a que el recuerdo idealizado de los años en los que la fe en uno mismo, la confianza en los demás y la esperanza de que el mundo estaba ahí para que lo conquistáramos era mayor y más agradable que la realidad burda de nuestra vida actual.
De verdad que no lo sé. 
Lo que sí sé es que cada vez me ataca con más fuerza la sensación de que no estoy viviendo en mi época. O incluso de que ahora ni siquiera estoy viviendo, sino sobreviviendo en un ambiente que percibo como hostil.

martes, 9 de abril de 2013

No lloraré por ella.

Tatchert con su socio de ideas y aliado, Reagan.

Sé que en esta sociedad de hipócritas está mal visto hablar mal de los muertos; incluso no hablar bien de ellos, guardar silencio, está mal mirado. Yo seré muchas cosas, pero jamás un hipócrita. Margaret Tatcher murió. No lo celebraré con cava, pero no lloraré por ella.
Creo que su contribución a la Historia y a la humanidad ha sido nefasta. Creo que sus manos estaban llenas de sangre. Y no me refiero sólo a la absurda guerra de Las Malvinas, en la que ella y Galtieri, dieron rienda suelta a su apetito voraz de vidas. ¡Cuándo entenderán los políticos que nada justifica la sangre derramada! Me refiero al ajusticiamiento sin juicio, juez ni jurado, de unos presuntos terrorista del IRA en Gibraltar, muertos a traición por las fuerzas especiales británicas llegadas ex profeso. Me refiero a los 10 presos que murieron en  las cárceles británicas en la huelga de hambre de 1.981, y que protestaban por las condiciones en las que vivía Irlanda, sometida manu militari y con mano férrea a los dictados de Londres. Me refiero a los miles -20.000 al parecer- de personas enfermas que murieron de manera acelerada en injustificada debido a su política sanitaria. O a los innumerables que han muerto en la indigencia merced a sus teorías neo liberales que han llevado a Gran Bretaña a ser lo que hoy es: el paraíso de los capitales en vez de la amable tierra de acogida para todos que era hasta ese momento.
"Nuestra venganza será la risa de nuestros hijos" Bobby Sands.

¿Pero qué esperar de la persona que mandó a su Ministro de Economía al Chile de Pinochet para que aprendiera cómo se hacían las cosas allí y que, años más tarde, dio refugio y apoyo al dictador?
Margaret Tactcher está muerta. Y bien muerta está, desde mi punto nada aséptico de vista. Pero sus ideas, su modo de concebir la sociedad, centrada en el dinero y no en las personas, siguen vivas y gozando de plena salud en todo occidente.
Para la desgracia de la humanidad.

miércoles, 3 de abril de 2013

Empezando el miércoles.

Autor de la imagen: Paul Mccoubrie

          Ya falta poco para que amanezca. El ruido de la lluvia cayendo sobre las planchas que techan el patio se mezcla con el borboteo en la cocina del primer café del día, oloroso , caliente, con esa espuma marrón que lo corona cuando está recién hecho. Me pregunto si es verdad que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, qué clase de Dios demente y egocéntrico fue capaz de crearlo. La lluvia sigue cayendo, mansa, sobre mi patio. El café va calentando mi cuerpo, se lleva con su aroma los últimos restos de una noche de sueños y dudas, y me ayuda a despertar. Comienza este miércoles.

martes, 2 de abril de 2013

Los árabes y el sentido de la vida.


Algo que he podido constatar con los años es que los árabes tenemos de manera casi innata un sentido dramático de las cosas. No sé si ocurre igual con todos los orientales, pero con los árabes, desde luego que sí.
Todo es para nosotros una tragedia, o al menos, todo es susceptible de serlo. Ya saben lo que dicen de nosotros: que la realidad no te estropee un buen drama.
Tal vez sea debido a nuestra visión fatalista de la vida. Tenemos grabado en nuestro código genético que las cosas son como son por alguna razón, aunque no la conozcamos ni, en la mayoría de las veces, nos preocupe lo más mínimo conocerla. Sólo las aceptamos como voluntad divina....
Insha'Alá!!
¡Si Dios lo quiere!
Las cosas pasan o no pasan sólo si Dios quiere o no que ocurran. Y punto. Ante una situación, la que sea, un árabe sólo tiene dos respuestas: "si Dios lo quiere..." O montar un drama en toda regla. Y no es que no sepamos divertirnos, no, que va. Famosas son nuestras fiestas sin fin. Claro que se rumorea que eran "sin fin", porque cuando acababan, lo hacían también de manera un tanto trágica. De tal manera que no sería la primera vez que escuchara a algún árabe decir que para evitar terminar llorando, mejor no empezar riendo...
Así que, entre tragedias barrocas y jaculatorias constantes (no sé si sentidas, la verdad) pasan -aquí ya no me incluyo- su vida quejándose de su mala suerte, de las confabulaciones de sus enemigos, sean éstos reales o ficticios, o de ofensas -más ficticias éstas que reales, por cierto- al tiempo que esperan que las cosas pasen sólo "si Dios quiere..."

lunes, 1 de abril de 2013

Rien ne va plus.


                 A veces me olvido de que en esta extraña partida de dados que es la vida,  una vez lanzados, ya no hay marcha atrás. No sé quién será el dueño de este casino. Pero presiento que en el juego de la vida, como en los casinos de  Las Vegas, juegues a lo que juegues, juegues como juegues, la casa siempre gana.