jueves, 27 de febrero de 2014

España, ese paraíso.


Yo quiero vivir en España. Lo tengo decidido. No quisiera vivir en ningún otro país del mundo. Es más, no creo que exista ninguno que sea mejor que éste en todo el planeta.
¿Cómo no voy a querer vivir en un país al que otros países miran como modelo para resolver sus problemas de estándares en las energías renovables? ¡No me pregunte cuáles, por Dios! En mi descargo diré que el Ministro Soria tampoco lo sabe...aún.
¡Cómo voy a querer vivir en otro país que no sea éste, si aquí, según he oído, ya avanzamos con paso firme y decidido hacia un crecimiento sostenido y sostenible dentro de los parámetros de una economía de mercado competitiva y moderna, en el ámbito de una sociedad plural del siglo XXI! Signifique lo que quiera que sea ese galimatías.
¿Quién querría vivir en otro sitio que no fuera éste, cuando el paro baja, las rentas medias dejan de tributar, el uso de la sanidad se racionaliza, la educación es más eficiente, el transporte más rápido, el deporte es un activo, el cine -¡ay, no, que el cine es ese nido de rojos irredentos!- la cultura, mejor, paga menos IVA?
Lo que les dije en mi introducción: Yo sólo quiero vivir en España.
Ahora sólo me falta encontrar la puerta que da paso a esa España de fábula, a esa Narnia mítica y utópica que nos quiere vender el gobierno, y ya seré completamente feliz.
O encontrar a quien les provee de esas pastillas tan graciosas que deben tomar entre las comidas. 

1 comentario:

Lou dijo...

Yo quiero vivir en Narnia!! muy bueno Jesús!