martes, 8 de abril de 2014

A modo de despedida.


Hay quien afirma que, o te enamoras así, de sopetón, como si te diera un golpe de calor, o realmente no te enamoras. Sin embargo, al menos en mi caso, esa teoría del flechazo, eso del amor a primera vista,  nunca se ha cumplido. Y les puedo jurar que he amado y he sido amado apasionadamente.  Y que en la actualidad se sigue dando esa circunstancia. Pero no sé si, tal vez mi naturaleza analítica predomina sobre la parte emocional de mi mente. De verdad que no lo sé.
El caso es que cada vez que me he enamorado lo he hecho a sorbitos, de poco a poco, hasta que por fin la borrachera de los sentimientos fue tal que ya no supe reaccionar y me vi pillado. 
Todas las confidencias anteriores, tan poco habituales en mi, vienen porque hoy, cosas del destino, me he enterado de que hace pocos días murió unos de mis primeros amores. 
Cuando me lo dijeron sentí un vértigo extraño. Y eso que hace treinta y tantos años que no nos veíamos cara a cara. Sin embargo, jamás nos perdimos el rastro del todo. Siempre hubo algún amigo o alguna amiga que nos traía de tanto en tanto noticias al uno de la otra o viceversa.
Así me enteré de que ella nunca llegó a casarse. Creo que fue porque nunca tuvo la paciencia necesaria para aguantar las tonterías de nadie y, además, le sobraban razones (o eso dijo siempre) para que nadie aguantara las suyas. Quizá por eso su vida fue un continuo ir de pareja en pareja. A veces sin tener en cuenta ni edad ni sexo, lo que al principio, hace ya tantos años, reconozco que me escandalizó. Como a todos, claro. 
¡Qué estúpidos y ciegos fuimos entonces!
Porque ahora que lo pienso, ahora que ya no puedo decírselo, ¿por qué habría de ser mi opción de vida mejor que la suya? ¿Qué derecho teníamos yo, o tú, lector, o su familia, que le dio la espalda escandalizada ante tanta promiscuidad, para juzgarla?
Creo que a ella todo aquello le dio siempre igual porque, en el fondo, siempre fue una persona más inteligente y más valiente que los que la rodeábamos. Alguien que no daba respuestas ante las preguntas que no le gustaban. Alguien que fue tan feliz y tan libre que nunca necesitó a nadie para serlo.
Descansa en paz, amiga, amante, mujer libre, y aunque ahora ya sea tarde para ello, quiero que sepas que hoy te comprendo.

4 comentarios:

Lou dijo...

Es fácil juzgar sin conocer, por tanto mientras las personas hagan lo que ellas consideran que deben de hacer porque así lo deciden ella, sin que nadie las obligue, no tengo porque decir nada de nadie si esa persona decide vivir de una manera o de otra, y tomar sus propias decisiones a su vida...descansen en paz.

Anónimo dijo...

ES DIFÍCIL ADMITIR OTRAS SEXUALIDADES DIFERENTES A LA QUE LA SOCIEDAD ESTIMA COMO "ACEPTABLE". Y SI USTED SE RETRAE A LOS AÑOS 80 EN ESPAÑA, A PESAR DE "LA MOVIDA", ERA MÁS DIFÍCIL AÚN.
LAMENTO LA PERDIDA DE SU ANTIGUA NOVIA. PERO LA VERDAD, DESPUÉS DE TANTOS AÑOS, NO CREO QUE SU DOLOR FUERA PARA TANTO. Y USTED PERDONE, QUE NO QUIERO OFENDERLE.
MARTÍN MARRERO.

Anónimo dijo...

Ke guapo ese sentimiento! Eso es amor a pesar del tiempo k a pasado.
A lo mejor el truco para amar así esta en amar a buchitos como dise usted.
Me gusto mucho!
Lula.

Esteban Rodriguez G. dijo...

Amar cuando toca y cuando no toca amar también, nunca estamos solos, vamos acompañados de uno mismo. Ella amo, se amo contracorriente, priorizo su amor a la dictadura del presente que condicionaba su existir. Y ahora tu la recuerdas con cariño con amor también para reconocerte y reconocer que se puede a amar a uno y a todos a la vez, sin restricciones del querer. Estupendo relato estimado amigo.