miércoles, 21 de mayo de 2014

Confesión de un naufrago.


Perdido en un mundo que cada día me parece más absurdo, soy incapaz de encontrar respuestas a tanta pregunta, aunque las busco en el silencio de lo más profundo de mi alma y el sutil ruido que hacen las hojas de ese libro de poemas de Bukowski al que siempre acudo cuando necesito reencontrarme.
Cada vez que vuelvo a él, hay uno que resalta sobre los demás. No siempre es el mismo. Supongo que depende del día o de cómo me sienta. O simplemente de cómo sienta la vida en ese día.
Hoy es Confesión el que se salta a  mis ojos hasta grabarse como nunca antes en mi corazón.

Esperando la muerte
Como un gato
Que va a saltar sobre
La Cama

Me da tanta pena
Mi mujer

Ella verá
Este 
Cuerpo
Blanco
Rígido
Lo zarandeará una vez y luego
Quizás
Otra

Hank no
Responderá

No es mi muerte lo que
Me preocupa, es mi mujer
Que se quedará con este
Montón de
Nada

Quiero que
Sepa
Sin embargo
Que todas las noches
Que he dormido a su lado

Incluso las discusiones 
Más inútiles
Siempre fueron
Algo espléndido

Y esas difíciles
Palabras 
Que siempre temí
Decir
Pueden decirse
Ahora

Te amo.

Charles Bukowski.

Sigo leyendo el libro. Tal vez encuentre entre sus letras la clave que me ayude a salir del laberinto absurdo en el que se ha convertido el mundo para mi.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que el mundo es absurdo en sí mismo... y para todos.
Y no va a cambiar porque es una ilusión.
Maya que dicen los hinduístas.

La salida es cambiar nosotros, conocernos a nosotros mismos.

Guillermo Patagón

Anónimo dijo...

Creo que el mundo es absurdo en sí mismo... y para todos.
Y no va a cambiar porque es una ilusión.
Maya que dicen los hinduístas.

La salida es cambiar nosotros, conocernos a nosotros mismos.

Guillermo Patagón