miércoles, 11 de junio de 2014

¡Ya está bien!


Me reconozco cansado. Estoy muy harto de tanto lobo político acechante y ansioso por llegar a ser el macho alfa de una manada que se arroga privilegios que exceden de los que las urnas les dan o su cargo conlleva. Estoy francamente hastiado de tanto alboroto inútil, de tanta soflama interesada, de tanto grito, de tanta descalificación basada más en discursos vacíos de otro contenido que no sea el de quítate tú para ponerme yo.
Esta gente vive drogada, trabaja drogada, habla drogada, y toma drogada las decisiones que afectan a mi vida y a la de tantos como yo. Y afirmo que lo hacen drogados, sí. Alienados por la ambición más sucia: aquella que se basa en obtener sólo lo que ellos desean, y además lo hacen mintiendo con el desparpajo que les da saberse prácticamente impunes. Me da igual los colores que vistan o la bandera en la que se envuelvan. Todos, pero todos, pecan de lo mismo: de confundir sus ideas, voluntades e intereses con los del pueblo, al que califican de soberano, sin empacho o rubor alguno.
Estoy muy defraudado al comprobar que, elección tras elección, en el país de los ciegos, el tuerto sigue siendo rey; de ver, una y otra vez, cómo nos vampirizan sin el menor decoro o remordimiento, cómo hacen bueno el refrán aquél que dice : prometer hasta meter, y una vez metido, olvidemos lo prometido.  Ciegos y estúpidos, estos lobos políticos no ven que el rebaño se rebela cada día un poco más. Que algunas ovejas ya no van tan dóciles al matadero y de que, poco a poco nos volvemos sordos ante sus cantos de sirenas. De que, ya que ellos no lo hacen, somos nosotros los que empezamos a pensar y a tener espíritu crítico qen los que vemos o nos dicen. Yo les recomendaría a estos aprendices de gurús que aparquen la lectura de "La riqueza de las naciones" de Adam Smith, o de "El Capital" de Karl Marx, o del argumentario que les mandan cada mañana al smartphone los sesudos estrategas de sus partidos, y leyeran (dudo que lo hayan hecho antes, a la luz de sus actos), "Rebelión en la Granja", de George Orwell. 
Tal vez entonces, y sólo tal vez, empiecen a vislumbrar las consecuencias de sus actos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Esos mangantes qué van a leer! Sólo saben decir "Sí bwana" a sus jefes mientras acechan de reojo la poltrona.

Carlos, de Vitoria.

Anónimo dijo...

Carlos, Vitoria se llama GASTEIZ también, lo digo porque ya que te las das de lector, deberías leer el cartel anunciador de tu ciudad.
De nada, majete.

Urko, Vitoria-GASTEIZ.