miércoles, 10 de diciembre de 2014

Corazón de piedra.


A veces dicen de mi que tengo el corazón de piedra.
Eso estaría bien.
Al menos aún tendría corazón.
Pero lo cierto es que donde este debiera estar hay un hueco gélido y desolado como un paisaje estepario. Un vacío donde hace tiempo que no tiene cabida ninguna emoción.
Dicen que cuando ves la muerte de frente, o cuando te enfrentas a tu peor temor cara a cara, enloqueces o envileces. Algunos dicen que ven "la luz". Yo, simplemente, dejé de sentir.
Por eso leo, y leo, y leo, casi hasta la extenuación. Porque en los libros, en la literatura, en ese mundo de ficción hecho realidad en mi mente, los personajes me prestan sus corazones, sus sentimientos y emociones, y es como estar vivo otra vez.
A veces, cuando dicen que tengo el corazón de piedra, me molesto un poco.
Nunca me han gustado los halagos gratuitos.


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