viernes, 5 de diciembre de 2014

Huyendo.



Si cada llamada de teléfono es para ti como el aviso de una nueva catástrofe.
Si cada carta en tu buzón es un casi el aviso seguro de una mala noticia.
Si cada toque en la puerta es una visita que desearías evitar. 
Si lo único que de verdad deseas es que el tiempo pase tan deprisa que ya sea la hora de dormir, porque sólo en la cama te sientes seguro y protegido, amigo, es hora de que te pares un poco y pienses si de verdad merece la pena seguir con esta historia que han montado para ti.
Porque desde ya te digo que la felicidad no es esto.

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