sábado, 31 de enero de 2015

Poesía en la cama.



Siempre faroleaba sobre la adversidad y la vida. Afirmaba que nada podría hacer que él, al menos él, se rindiera ante ellas. Presumía ante quien quisiera escuchar de  no necesitar nada ni a nadie. Claro que esto lo hacía sabiendo que nada le faltaba en su vida, que tenía casa, fortuna, amigos y alguna relación esporádica con la que suplía la necesidad de amor con buen sexo, sin más compromiso que tratar de llegar más o menos juntos al momento del placer.
Pero todo esto fue antes de que ella le susurrara una noche que lo amaba y de que él le pidiera que  se quedara siempre a su lado, cuando antes del sexo leían poesía juntos, desnudos en la cama, cuando uno acariciaba a la otra mientras ésta leía en voz alta los versos más tristes de esa noche..o cuando después del sexo se miraban a los ojos, abrazados para acompasar el ritmo de sus latidos. Fue antes de que una mañana ella desapareciera sin decir nada y él saliera a buscarla por las calles, caminando sin rumbo bajo la lluvia suave e incesante que llevaba días empapando y oscureciendo la ciudad y que molestaba lo justo para echarla de menos cuando dejaba de caer. Pero esa noche volvió solo a casa, donde le esperaba una gran cama vacía en la que un libro de poesía permanecía abierto. Y mucha soledad.
Desde entonces sólo sale a pasear cuando llueve, con la esperanza de encontrarla refugiada de la lluvia en algún soportal de cualquier calle. Pero sigue volviendo a casa solo.
Y ya no farolea más sobre la adversidad y la vida. 

4 comentarios:

tercerolasvegas dijo...

Realmente emotivo, quizás porque lo he vivido.
Felicidades siempre tienes las palabras adecuadas a
cada sentimiento.

Un besote, aún nos queda un café pendiente (o mejor otra cosa, ahora estoy algo hipertensa)

Jesús Chamali dijo...

Lo que quieras y cuando te apetezca, amiga. Me alegra saber de ti, aunque no que estés hipertensa.
Besos.

Inma Flores dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Inma Flores dijo...

Ficción? ¿Realidad? Es fácil verse reflejado en esta historial de alguna forma, en especial por lo triste que es, tanto en la ficción como en la realidad, el que sólo se valore lo importante tras perderlo.
A veces no somos conscientes de la suerte que tenemos y un relato como este invita a la reflexión..."lo tenía todo"