domingo, 15 de marzo de 2015

Equipaje.


            Tendré que partir.
         Antes revisaré mi equipaje. He cargado tantas cosas tan pesadas tanto tiempo que necesitaré hacerlo. Sentado en esa curva del camino iré dejando todo lo que me impida ir más ligero. Allí quedarán dolores, bastones, miedos, noches eternas, libros. Libros de páginas infinitas, libros de páginas estériles. Quedarán en esa curva hojas y hojas llenas de letras, y hojas y hojas llenas de números y cuentas. Hojas que tratan de cuadrar balances imposibles, de explicar actos inexplicables. Dejaré atrás teléfonos que suenan, teléfonos que vibran, teléfonos que parpadean en la oscuridad de un salón lleno de montañas de sueños rotos pegados con celofán. 
          Y partiré.
        Pero antes tendré que dejar aquí la ira, la rabia, el llanto contenido. Dejaré la pena del amor no expresado. Jamás decimos suficientemente a quien amamos que lo amamos y cuánto lo amamos.
         Es la hora. Ya toca ir revisando el equipaje.

No hay comentarios: