miércoles, 11 de marzo de 2015

Freesias de color.


        Estas freesias que van dejando caer sus pétalos muertos en la mesa del salón pintándola de colores y el estofado que oigo bullir en el fuego y llena toda la casa con ese olor que hace que empiece a salivar sin nada en la boca. El polvo rebelde e inmortal que nunca logro quitar del todo de la estantería del salón y que tanto nos molestaba, y esas llaves que llevan un año colgando de la tablilla detrás de la puerta, donde tú las dejaste cuando te fuiste. Sin gritos, sin lágrimas. Hace un año ya. Con un beso en mi frente y un adiós que, como tu perfume, dejaste flotando en el aire. 
       Sí. Hoy todo me recuerda a ti.

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