martes, 3 de marzo de 2015

Ser español.

Viñeta aparecida en la revista satírica Don Quijote, en 1.894. Cánovas y Sagasta se reparten las tetas del gobierno

Estos días estoy leyendo la biografía de Cánovas del Castillo. No es, desde luego, el político a imitar. Famosa fue la solución que propugnaba desde la Presidencia del Gobierno para la sangrienta y absurda guerra de Cuba. Según él, esta guerra se solucionaba con tres balas: una para José Martí, otra para Antonio Maceo y otra para Máximo Gómez. Famosa también su defensa de la idea del bipartidismo como sistema más eficaz para la gobernabilidad del Estado, reflejada en los pactos del Pardo, en vísperas del la muerte de Alfonso XII, donde él y Mateo Sagasta deciden la alternancia obligatoria entre sus dos partidos, el Conservador y el Liberal.
Como dice el refrán, de aquellos polvos, estos lodos.
Esta idea de alternancia, quizá no obligatoria ya, pero hasta ahora inevitable, viene desde el 24 de noviembre de 1.885 y hoy, en el 2015, sigue vigente. Ciento treinta años después.
El mundo ha cambiado, ¡y cómo!, desde finales del S XIX hasta el principio del S XXI. España no es la misma, los españoles y las españolas tampoco. Nada es igual ni parecido. ¿Entonces, por qué seguimos creyendo que ese sistema de alternancia, si no obligatoria, sí obligada, sigue siendo válido?
Quiero recordar la que, tal vez, sea la frase más famosa de Cánovas. La pronunció en las reuniones que elaboraban el borrador de la Constitución de 1.876 que sustituía a la de 1.869, ante la dificultad de definir la nacionalidad española. Según Cánovas, historiador además de político, "son españoles aquellos que no pueden ser otra cosa".
Pues eso...

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Qué buenas tetas tiene esa España!