jueves, 16 de abril de 2015

Noches frías.


         No hay lugar más frío en el mundo que una sala de hospital en plena noche. Todo es frío allí: las luces, el aire, los enfermeros, los acompañantes. Algunos pacientes dicen que hasta el dolor parece convertirse a esas horas en el beso frío con que uno se imagina que la muerte da la bienvenida a los que cosecha. De verdad, no hay noche más fría y terrible que las noches de hospital.

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