miércoles, 1 de abril de 2015

Palabras.


               Cada día, al levantarse, cogía el diccionario que estuvo siempre en su casa. Era un viejo diccionario, grueso y con tapas duras de color rojo. Lo abría por una página cualquiera y buscaba la palabra más extraña que hubiera en ella, aquella que nunca hubiera oído antes, y se aprendía su significado. Trataba de usar esa palabra a lo largo del día. Creía que las palabras eran seres vivos y si nadie las usaba acabarían muriendo de tristeza.

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