domingo, 19 de abril de 2015

Poeta.


        Vencía su timidez enfermiza escribiendo historias de amor. En ellas podía sacar los sentimientos que era incapaz de expresar cuando sólo era un hombre sin el disfraz de poeta. Se había prometido que nadie más le heriría y cada día se vestía con una coraza protectora de palabras enhebradas entre sí hasta formar frases que enamoraban pero que a él lo mantenían a salvo de miradas ajenas. Creaba mundos ficticios donde él era el amo y señor de todo, donde todo encajaba a la perfección, donde los finales eran siempre el principio de otra historia. Pero a solas en su cuarto, cuando la casa dormía, él soñaba despierto con que, al fin, lograba encontrar el valor de ser él mismo, sin más disfraces.

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