sábado, 4 de abril de 2015

Postales.


              Tenía los estantes de su salón llenos de álbumes donde almacenaba miles de postales de lugares donde nunca había estado. Los había ido completando durante años. Cada vez que algún amigo iba de viaje le pedía que le trajera alguna postal del lugar que visitaba. Cuando se sentía nostálgico se encerraba en su casa y miraba esas postales que le mostraban imágenes de lugares hermosos, de atardeceres románticos, de playas inmensas de arena blanca o de campos de un verdor inusitado. Miraba monumentos grandiosos, edificios singulares, ciudades llenas de luces de mil colores, jardines repletos de flores que le parecía oler, a pesar de ser sólo una foto.
               Era su manera de sentir que él también había estado, al menos en el instante en que se sacaban esas fotos, en aquellos lugares donde otros habían sido felices.

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