sábado, 18 de abril de 2015

Tragos de inspiración.


            Empezó a beber para invocar con el alcohol a la inspiración. Cuando estaba sobrio sólo le salían palabras grises, frases inconexas y vulgares, y él quería crear páginas soberbias, llenas de pasión y de palabras hermosas. Luego bebía para soportar la vergüenza de estar siempre ebrio. Necesita beber para mantener preso a su otro yo, ansioso, agresivo y desagradable, que salía a flote cuando no bebía. Hoy ya no recuerda que una vez fue un artista de la palabra. No le queda tiempo para escribir mientras busca cómo echarse otra copa más al coleto y ya no le importa que digan de él que sólo es un borracho más.

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