domingo, 10 de mayo de 2015

A cara o cruz.



             Aquí estoy yo, sentado en la antesala  que separa la entrada del infierno de las puertas del cielo. Tengo tiempo para pensar mientras San Pedro y Lucifer se juegan mi alma lanzando una moneda al aire conmigo de espectador. El cielo no me quiere en él. Dicen que no fui lo bastante bueno en mi vida. En el infierno no me dejan entrar porque aseguran que no actué como se espera de un malvado. La historia viene de lejos: en la tierra ya se metían conmigo porque jamás fui, según todos, lo suficientemente equilibrado en mis actuaciones. Así que aquí estoy, expectante y en silencio, esperando que lancen de una vez la moneda al aire para ver quien de los dos pierde y habrá de cargar con mi alma. La verdad es que jamás vi un alma menos disputada.
             La moneda ya gira en el aire. Con mi suerte, seguro que cae de canto y habré de permanecer eternamente en el limbo.