jueves, 14 de mayo de 2015

Desesperanzas.

                     

                    No desesperes, me dices, y esas palabras me llevan a la desesperación más profunda; desespero ante la certeza de que te echaré de menos, aunque tú jamás lo sepas. ¡Qué absurdo! Echar de menos lo que jamás se tuvo. Pero es lo que pasará sin remedio: te echaré de menos. Echaré de menos el sabor de tus labios en los míos, oler tu piel, siempre tan levemente perfumada, cálida en el tacto, palpitante al acariciarla,  sentir la presión de tus pechos contra el mío cuando me abrazas y ver como ardes de pudor cuando mi mirada se inflama en la tuya. Echaré de menos adivinarte entre la gente, sentirte imprescindible en mi vida, una vida que ya será un desierto, árido y vacío por tu ausencia. Te echaré de menos, aunque nunca te haya tenido.

No hay comentarios: