lunes, 4 de mayo de 2015

Guiones.


         Se sentaba en las terrazas para poder escuchar conversaciones ajenas. Decía que así el día a día parecía menos triste y solitario, menos aburrido y gris. Era capaz de imaginarse la vida de cualquiera con solo escuchar un retazo de su conversación. Cuando llegaba a su casa le contaba a su madre las historias que se iba inventando. Ella sabía que eran falsas, pero le escuchaba con toda atención. Pensaba con tristeza que su pobre hijo jamás haría nada útil con su vida. Él jamás le dijo que trabajaba escribiendo los guiones de las series que ella veía a diario. Ella nunca le confesó que siempre deseó que alguno de sus hijos hubiera heredado su afición secreta a escribir poemas de amor.

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