jueves, 7 de mayo de 2015

Hermanos.


                Se casó con Celia porque era la chica que le gustaba a su hermano y competían por todo. No se cuestionó la ética o el amor, solo quería ser él quien venciera en este reto. Cuando dijo "sí, quiero" en el altar, no pudo evitar mirar de reojo hacia el banco donde estaba su familia. Quería ver la cara de su hermano en ese momento. De niños luchaban por ser el preferido. El se sintió perdedor y se prometió que se lo haría pagar cada día. Fue cuando decidió que le quitaría todo lo que para él fuera querido. Nunca se paró a pensar en que Celia tuviera sentimientos, sufriera o pudiera tener voluntad propia. Él solo quería ver cómo sufría su hermano cuando le quitara a la mujer que amaba. Este sería el momento de la dulce venganza. Solo que a él jamás le supo dulce. Tal vez fuera porque ningún corazón amargo puede sentir dulzor en su boca.

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