domingo, 3 de mayo de 2015

La 47.


             Llevaba dos años levantándose una hora antes para coincidir durante el trayecto de la línea 47. En realidad aquella no era su línea de guagua pero la cogía cada día a la misma hora para poder pasar un rato junto a ella. Sabe que jamás le podrá decir lo que siente cuando la ve. Al menos no en voz alta, porque cada día, de lunes a viernes, mientras dura el viaje en guagua, le cuenta en silencio que se muere por abrazarla, por tomar café con ella cada mañana o por poder pasear juntos disfrutando del sol, que se duerme pensando en su cara para poder soñar con ella y cómo, algunas noches, hasta la oye suspirar a su lado en aquella cama vacía. 

1 comentario:

Lou dijo...

Como siempre me ha encantado, Insuperable!!