viernes, 22 de mayo de 2015

La máquina del tiempo.


                   Cuando estaba triste se sentaba a ver sus viejas fotos escuchando música ochentera. Era su particular manera de viajar en el tiempo. Las revisaba con cuidado, a pesar de conocerlas casi de memoria, buscando en ellas el momento exacto en que todo cambió y la vida dejó de ser ese libro aún por escribir y pasó a ser una mala novela cosechando polvo en la estantería de una tienda de ocasión. Los Pet shop Boys cantaban It's a Sin mientras él salía sonriente en cada foto. Sonreía en un asadero, sonreía jugando a las cartas en la playa, sonreía con los compañeros de su primer trabajo, sonreía en unas vacaciones ya lejanas, sonreía con otros amigos, sonreía en otros asaderos, sonreía en otros trabajos con otros compañeros. Viendo esas fotos llegó a creer que su vida había sido una enorme y continuada sonrisa. ¡Cómo miente la memoria! Cerró el álbum y los ojos mientras escuchaba a Roxete cantando Listen to your heart y se dijo que, desde luego, aquel no era un mal consejo.


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