martes, 19 de mayo de 2015

Perder el tiempo y esperar.





"El hombre ha nacido para morir.
 ¿Que quiere decir eso?
 Perder el tiempo y esperar.
 Esperar el autobús.
Esperar que canten los ratones.
Esperar que a las serpientes les crezcan alas.
Perder el tiempo."

        Cuando leía estos versos de Bukowsky dudaba si, en realidad, no era sino un personaje de una de sus obras. Uno de sus patéticos perdedores, tristes, abandonados, nacidos de su mente febril después de una de sus borracheras. En el fondo solo trataba de hacer bien lo que se esperaba de él: ser un digno perdedor. O solamente ser un perdedor, a secas. Y en eso sí que había triunfado. 
         La primavera ya se olía en el aire. Es una primavera temprana, algo triste. Saboreando lentamente un vaso de vino pensaba en esos versos, en su autor y en sus propios fracasos. El sol reverberaba en la pared blanca, deslumbrante, recién encalada para recibir a la nueva estación, mientras él seguía allí, sentado, bebiendo, esperando que cantaran los ratones o le crecieran alas a las serpientes.