martes, 5 de mayo de 2015

Vocaciones.


                 De pequeño quería ser bombero. Otras veces decía que sería peón de obra, pero de los de obras en la calle, de los que manejaban el martillo neumático, no de los que hacían chapuzas en las casas. Esos solo manejaban paleta y cemento. De vez en cuando juraba que su verdadera vocación era la de piloto de aviones y le brillaban los ojos al decirlo. Hoy trabaja de enterrador en el cementerio de un pequeño pueblo de campo y cuando ve pasar un avión por el cielo se le sigue iluminando la mirada.

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