domingo, 7 de junio de 2015

El cambio.

Longines Aviator.

               Antes, cuando paseaba, se paraba en los escaparates de las joyerías o de las peleterías. Fantaseaba con qué reloj se iba a comprar,  con qué pluma estrenaría ese mes o con aquel zapato de marca que lucía tan bien en el escaparate y que luciría mejor en sus pies. Luego llegó la crisis y se llevó todos esos sueños, todas esas fantasías, todas sus ilusiones. Ahora, cuando sale por las tardes a tomar el aire, en vez de en las joyerías, se para en todos los supermercados que encuentra a su paso y analiza sus ofertas para saber dónde está la leche de oferta, en qué sitio venden más panes por un euro o en cual está más barato el aceite. Solo vuelve a imaginarse llevando relojes de lujo, luciendo plumas de diseño o calzando zapatos de marca cuando, en vez de pesadillas que anuncian la miseria más completa, tiene sueños en los que vuelven los buenos viejos tiempos.

No hay comentarios: