miércoles, 17 de junio de 2015

El malo de la película.


                Desde pequeño se identificaba más con el malo de la película que con el héroe que cabalgaba solitario a la luz de la luna y se llevaba la dama al final. Nunca supo explicar la razón que le impulsaba a admirar al villano en vez de, como todos sus amigos de entonces, desear ser el bueno de la historia. Mientras ellos deseaban ser el detective duro y guapo de las pelis de Hollywood, él defendía la figura del ganster que acababa acribillado a tiros justo antes del final del cuento. Insistía en que el héroe brillaba más cuanto peor fuera el villano. Por eso estaba seguro de que nadie se sorprendería si cualquier mañana aparecía cosido a tiros en la calle disfrazado de Joker, su villano favorito. Mientras, sigue practicando las muecas siniestras que trata de perfeccionar desde que descubrió que, ser el malo, no era tan malo.

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