lunes, 22 de junio de 2015

El mañana también llega.


          Siempre dejaba para mañana cualquier cosa que hubiera que hacer hoy. O mejor, para pasado mañana. Le gustaba leer las noticias en periódicos atrasados y, salvo la sección de esquelas y los chistes, jamás leía un periódico del día. Opinaba que lo actual estaba demasiado sobrevalorado y que si se quería tener perspectiva había que leer las noticias cuando estas dejaban de serlo. El presente era muy vulgar y ruidoso para su gusto y solo leía libros que se hubieran escrito hacía 25 años, solo veía series que llevaran varias temporadas retiradas y solo disfrutaba con las películas que hacía tiempo dejaron de ser objeto de deseo y pasaron a ser objeto de culto. Por eso, cuando la muerte le pilló en medio de un café, sentado en un bar, se le quedó esa cara de asombro que reflejan las fotos del forense. Tal vez porque pensaba que la muerte también llegaría tres días tarde a su cita con él.

1 comentario:

Esteban Rodríguez García dijo...

Solemos decidir casi todo... pero el casi es ineludible. Claudicamos ante él.