sábado, 6 de junio de 2015

Viejas glorias.


                    Se sentaba en un banco del parque de su barrio para dejar que la vida pasara sin estridencias. A veces se quedaba dormido bajo un viejo álamo donde los pájaros hacían sus nidos y soñaba con su pasado, cuando en vez de pasar los días en soledad y al raso, tenía una cohorte de seguidores que lo invitaban a todo y a más, cuando la gente no rehuía su mirada sino que decían con admiración: mira, ahí va Pedro "El León", el boxeador. Entonces se pasaba horas en el gimnasio haciendo guantes con su sombra, pegando al saco o tumbando a su esparring. Ahora solo hace guantes con la vida, y esta siempre lo noquea. Por eso se sienta en el banco de su parque a verla pasar. A las viejas glorias solo les dignifica la muerte.

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