martes, 22 de septiembre de 2015

El especialista culinario.


                              No podía evitar cierto brillo de orgullo en los ojos cada vez que dirigía su mirada a los anaqueles del salón, repletos con cientos de libros de cocina y coctelería. Estaba seguro de que poca gente disponía de una colección tan extensa y especializada, que muy pocos conocían como él el secreto de las mejores y más elaboradas recetas, de los platos más selectos y exquisitos, de los cócteles más sublimes y vistosos. Era, sin duda, un gran especialista en la materia, pensaba mientras terminaba de abrir la lata de sardillinas al limón de su cena para meterla en un pan y se servía un gran vaso de agua. Mañana pasaría por la librería porque le habían dicho que el chef del Waldorf había sacado un nuevo libro sobre cien maneras diferentes de elaborar la carne del buey de kobe. Eso no se lo podía perder, se dijo suspirando mientras limpiaba las migas del pan de la mesita del salón donde veía la tele y comía cualquier cosa rápida y barata cada día, sin más compañía que esos libros y la televisión sintonizada muy bajito en el canal cocina. 

No hay comentarios: